Freer Gallery of Art · Washington · Guía independiente
Audioguía de la Freer Gallery of Art,
cinco paradas, gratis.
Los pavos reales de Whistler, un bronce chola y el Buda Cósmico, narrados en esta misma pestaña. Para el resto de los más de 26.000 objetos de la Freer, de los jades chinos antiguos a los bronces coreanos, a Chiaro le basta una foto.
Creado por Chiaro. Sin vinculación con la Freer Gallery of Art.
La reina Sembiyan Mahadevi como la diosa Uma
Freer Gallery of Art, Washington
Hasta aquí la parte gratuita
Chiaro te cuenta cualquier obra que veas en la Freer Gallery of Art a partir de una foto.
Las cinco paradas · 15 minutos de audio
Cinco paradas, un recorrido,
en el orden en que las verás.
Todas las salas de la Freer están en una sola planta, alrededor de un patio, y esta audioguía de la Freer Gallery of Art las recorre en una única vuelta. Se empieza junto a la entrada del National Mall, en la sala 1, con una reina chola convertida en diosa en bronce; se sigue por el lado norte hacia el este, hasta las salas chinas, para ver el Buda Cósmico en la sala 17 y, al lado, el lecho funerario sogdiano de la sala 16; y luego se gira hacia el sur, a la sala 12, donde la Princesa de Whistler cuelga sobre la chimenea de la Sala de los Pavos Reales y la propia sala cierra el paseo. Las cinco pistas suman unos diez minutos; con los trayectos cortos y una pausa ante cada vitrina, la vuelta lleva media hora.
Hemos contrastado cada dato de esta página con dos fuentes: las fichas de objeto del propio museo, publicadas en los datos de acceso abierto de la colección del Smithsonian, y una referencia externa. Los números de sala los comprobamos el 25 de septiembre de 2026. La Freer nunca presta su colección, pero sí va rotando lo que expone con piezas de sus almacenes, así que, si un cartel de sala no coincide con lo que decimos, fíate del cartel y no de esta página, y avísanos para que lo corrijamos.
CC0, National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution. Foto: National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution
Parada 1 de 5 · West Building, sala 1 (Body Image: Arts of the Indian Subcontinent)
La reina Sembiyan Mahadevi como la diosa Uma
Dinastía chola, Tamil Nadu, India · Siglo X · Bronce, 107,3 × 33,4 × 25,7 cm
Fíjate en
- La cara. Los labios apretados y la nariz larga la hacen más individual que la diosa serena de costumbre; por eso el museo piensa que puede ser un retrato.
- La triple flexión. La cadera sale hacia un lado, los hombros se inclinan hacia el otro y la cabeza se asienta entre ambos: es la postura llamada tribhanga.
- La tela sobre las piernas, labrada tan fina que se pega al cuerpo como seda mojada.
Transcripción (2:40)
Lo primero que llama la atención es el vaivén. Descansa el peso sobre una pierna, saca la cadera hacia un lado, echa los hombros hacia el otro, y la cabeza encuentra su sitio entre los dos. Los escultores indios llamaban a esta postura tribhanga, la triple flexión, y gracias a ella un metro de bronce inmóvil sobre su peana parece estar en movimiento.
La cartela la llama la reina Sembiyan Mahadevi como la diosa Uma, y las dos mitades del título cuentan. La postura es la de una diosa y recuerda a Parvati. La reina, en cambio, fue una mujer de carne y hueso. Su marido, Gandaraditya Chola, reinó en el sur de la India de 949 a 957, y ella enviudó joven. Desde entonces vistió de blanco, el color del luto. A lo largo de unos sesenta años volcó su fortuna en los templos: construyó muchos y dotó a muchos más. El museo la describe como una mecenas de las artes muy respetada.
Estando ella en vida, su cumpleaños se celebraba en un templo de Shiva, en una ciudad que llevaba su nombre, y a ese templo se regaló en su honor un retrato de la reina en metal. Aquí el museo es prudente: solo dice que es posible que sea esta misma escultura. Lo que sí es seguro es para qué servía una figura así. Es un bronce procesional. En los días de fiesta la habrían envuelto en seda, cargado de joyas y guirnaldas de flores, y paseado por las calles para que la viera toda la ciudad.
Fíjate ahora en la cara, porque es el mejor argumento a favor de la historia. Tiene los labios apretados y la nariz larga, y el museo dice que la forma de su rostro es de una individualidad poco común en una imagen de este tipo. Y, sin embargo, en el siglo X nadie habría reconocido a la reina por el parecido. A una estatua como esta se la conocía por el lugar donde estaba y por lo que se hacía con ella; aquí, la procesión de su cumpleaños. Un rostro tan particular, en una estatua que nadie necesitaba reconocer, es justo el tipo de detalle que mantiene viva la teoría del retrato.
La Freer la compró en 1929 con el fondo que lleva el nombre de su fundador, y está en esta sala desde que se inauguró el montaje actual, en 2017. Antes de seguir, baja la mirada hasta las piernas. La tela está labrada tan fina que se pega al cuerpo como seda mojada, y cada pliegue acompaña el vaivén de la figura, hasta la base sobre la que llevan mil años apoyados sus pies.
CC0, National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution. Foto: National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution
Parada 2 de 5 · West Building, sala 17 (Promise of Paradise)
Buda cubierto con un manto que representa los Reinos del Deseo (el Buda Cósmico)
Dinastía Qi del Norte, región de Anyang, provincia de Henan, China · 550–577 · Piedra caliza, 151,3 × 62,9 × 31,3 cm
Fíjate en
- El monte Sumeru en el pecho, con dos serpientes enroscadas: la montaña que, según los budistas, unía el cielo y la tierra.
- Las escenas abarrotadas justo encima del borde del manto. Son los tormentos del infierno, la parte más baja del mapa.
- Restos de color en las hendiduras. Todas las escenas del manto estuvieron pintadas.
Transcripción (2:46)
Sigue el lado norte del edificio hacia el este hasta las salas chinas, y en la sala 17 te encontrarás con una figura sin cabeza que lleva talladas más historias que ningún otro objeto de este recorrido. Es de tamaño natural, algo más de metro y medio de piedra caliza, y pesa más de 800 libras, unos 360 kilos, sin contar la peana. Viste el sencillo manto de un monje, como todos los Budas. Lo que lo hace extraordinario es que ese manto es un mapa del universo.
Los especialistas lo identifican como Vairochana, el Buda Cósmico, llamado Piluzhena en chino. La idea viene del Sutra del Loto: cuando el Buda histórico predicaba, se decía que aparecía ante él una visión del cosmos entero. Así que los escultores del norte de China, en algún momento entre 550 y 577, bajo la dinastía Qi del Norte, cubrieron este manto, por delante y por detrás, con todo lo que existe.
Empieza por el pecho. Esa cumbre es el monte Sumeru, la montaña sagrada que, según los budistas, unía el cielo con la tierra, y las dos serpientes enroscadas a su alrededor son nagas. Debajo aparecen escenas del Buda cuando era un joven príncipe, antes de la iluminación. Ahora deja caer la mirada hasta justo encima del borde. Esas figuritas apiñadas son los tormentos del infierno. La montaña sagrada arriba, la vida del príncipe en el centro, el infierno abajo, y todo en una sola prenda. El museo llama a este programa los Reinos de la Existencia.
Mira dentro de las hendiduras y quizá distingas un poco de color. Estas escenas estuvieron pintadas, y aún quedan leves restos del pigmento.
Durante mucho tiempo, los especialistas apenas podían leer los relieves. Son tan bajos que hacían calcos a tinta sobre papel para que se vieran. Luego, en el otoño de 2011, un equipo de digitalización del Smithsonian pasó dos semanas escaneando la figura con láser, y el modelo en 3D permitió leer escenas que nadie había conseguido distinguir hasta entonces. A partir de él, Keith Wilson, conservador de arte chino antiguo del museo, llegó a pensar que la escultura quizá se hizo para enseñar, probablemente en un monasterio, con alguien de pie a su lado explicando las escenas una por una.
Si tiene razón, esta es la audioguía más antigua del edificio. Hace catorce siglos, alguien se colocaba más o menos donde estás tú y guiaba a los fieles por ese manto, desde la montaña del pecho hasta el infierno del borde.
CC0, National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution. Foto: National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution
Parada 3 de 5 · West Building, sala 16 (Center of the World: China and the Silk Road)
Lecho funerario con músicos y bailarines sogdianos
Dinastía Qi del Norte, China; hecho para un comitente sogdiano · 550–577 · Mármol gris con restos de pigmento; frente de 60,3 × 234 cm, con dos piezas laterales
Fíjate en
- El incensario del centro, coronado por un pájaro y flanqueado por figuras con aureola sobre flores de loto: una imagen budista china de pura cepa.
- Los ocho círculos de perlas sobre las aberturas, cada uno con un músico o un bailarín vestido a la extranjera, tallados al estilo persa.
- El guardián de cada extremo, con abrigo largo y botas, que somete a un animal salvaje.
- El laúd de mástil doblado en una de las piezas laterales, llegado por la Ruta de la Seda y antepasado de la pipa china.
Transcripción (2:51)
Al lado, en la sala 16, tienes delante una larga losa de mármol gris, de más de dos metros de ancho, con dos piezas más cortas a los lados. Juntas forman la base de un lecho funerario: una plataforma de piedra con forma de cama china sobre la que se depositaba el ataúd en una tumba subterránea del norte de China, en el siglo VI.
Empieza por el centro. El incensario con un pájaro encima, flanqueado por seres celestiales con aureola de pie sobre flores de loto, es una imagen budista china de principio a fin. Recorre ahora con la vista la franja que hay sobre las aberturas. Esos ocho círculos de perlas enmarcan a músicos y bailarines vestidos a la extranjera, tallados al estilo persa. En cada extremo, un guardián con abrigo largo y botas derriba a un animal salvaje.
El hombre que yació en esta cama era sogdiano. Los sogdianos venían de Asia Central, y en el siglo VI las fuentes chinas describen sus comunidades repartidas por toda China, con mercaderes y funcionarios entre ellos. Lejos de casa adoptaron costumbres chinas, y un lecho de piedra como este era una de ellas. Pero los relieves del resto del lecho mezclaban imágenes budistas con otras mazdeístas, de la religión cuyos sacerdotes cuidan un fuego sagrado, y con escenas de la vida de un inmigrante que, por lo visto, dirigía a su comunidad. Su nombre se perdió junto con su epitafio.
Y la mayor parte del lecho no está en esta sala. La tumba se descubrió en 1911, y las piezas pasaron al mercado del arte y se dispersaron. Las dos paredes de la puerta, donde unos sacerdotes con la boca tapada atienden el fuego, están en Colonia. Dos losas del respaldo fueron al Museo de Bellas Artes de Boston en 1912, una losa lateral al Museo Guimet de París en 1913, y todavía no se sabe dónde está uno de los paneles laterales. Nadie se dio cuenta de que formaban un conjunto hasta que la investigadora Gustina Scaglia ató cabos en 1958.
Hasta su procedencia se discute. Las propias investigaciones del Smithsonian sobre los sogdianos dicen que viene, supuestamente, de Anyang, cerca de Ye, la capital de la dinastía Qi del Norte. La ficha del objeto en el museo dice que los especialistas proponen que se hizo para la cueva 4 de los templos rupestres de Xiangtangshan del norte, aunque reconoce que una cueva budista era un lugar insólito para un enterramiento.
Antes de irte, busca el laúd en una de las piezas laterales. Su mástil doblado llegó a China con los músicos que recorrían la Ruta de la Seda, y el instrumento en el que influyó, la pipa, se sigue tocando hoy en los conjuntos de cámara chinos. Estas tres piezas de mármol ya estaban expuestas cuando la Freer abrió sus puertas por primera vez, en mayo de 1923.
Parada 4 de 5 · West Building, sala 12 (la Sala de los Pavos Reales), sobre la chimenea
La princesa del país de la porcelana
James McNeill Whistler · 1863–1865 · Óleo sobre lienzo, 201,5 × 116,1 cm
Fíjate en
- La firma arriba a la izquierda, Whistler 1864, escrita en grande. Más tarde firmaría con una pequeña mariposa.
- El abanico redondo que sostiene y el biombo japonés blanco que tiene detrás, accesorios de los que Whistler coleccionaba.
- El jarrón azul y blanco del borde derecho, la clase de porcelana para la que se construyó toda esta sala, y la alfombra azul y blanca que pisa.
Transcripción (2:51)
Cruza ahora el edificio hasta el lado sur y entra en la sala 12. Estás dentro de la Sala de los Pavos Reales, la Peacock Room, y enseguida llegaremos a ella. Primero, ponte frente al cuadro que hay sobre la chimenea, porque todo lo que te rodea se construyó para esta mujer.
Una joven alta, vestida con kimono, está de pie sobre una alfombra azul y blanca, delante de un biombo japonés blanco, con un abanico redondo en la mano. James McNeill Whistler la pintó entre 1863 y 1865, cuando el gusto anglojaponés arrasaba en el Londres artístico. La modelo fue Christina Spartali, una joven de origen griego, hermana de la pintora Marie Spartali Stillman. Pero nunca se pensó como su retrato. El museo lo interpreta como un Whistler que inventa un nuevo ideal de belleza, hecho con estampas japonesas y con las damas largas y esbeltas pintadas en la porcelana china, y vestido con objetos de su propia colección. Whistler nunca pisó Asia. El país de la porcelana del título es pura invención.
Mira la esquina superior izquierda: Whistler 1864, en letras grandes. Esa firma quizá le costó una venta. El padre de Christina se negó a comprar el cuadro, y se cuenta que otro posible comprador se echó atrás porque el nombre era enorme. Puede que sea una de las razones por las que, más adelante, Whistler dejó de escribir su nombre y firmó con una pequeña mariposa. Acuérdate de esa mariposa. La vas a encontrar en las paredes que te rodean.
La crítica tampoco fue amable. Cuando la princesa se expuso en el Salón de París de 1865, un crítico, Gustave Vattier, escribió que el aliento de un niño bastaría para tumbarla.
El comprador decisivo fue Frederick Leyland, un naviero de Liverpool. Tuvo el cuadro años antes de que existiera esta sala, y cuando compró una casa nueva en Londres, en 1875, lo colgó sobre la repisa de la chimenea del comedor. Whistler sugirió que los colores de la sala cambiaran para ir con el cuadro. En qué acabó esa sugerencia lo tienes alrededor.
Tras la muerte de Leyland, en 1892, el cuadro se vendió en subasta, y pocos años después pertenecía al coleccionista de Glasgow William Burrell. El 20 de agosto de 1903, Charles Lang Freer lo compró por 3.750 libras esterlinas, el año en que murió Whistler, y se lo llevó a su casa de Detroit. Al año siguiente compró también la sala. Los dos se exponen juntos aquí desde que la Freer abrió en 1923: la princesa y su palacio, reunidos a un océano de distancia de la casa de Londres para la que se hicieron.
CC0, National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution. Foto: National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution
Parada 5 de 5 · West Building, sala 12
Armonía en azul y oro: la Sala de los Pavos Reales
James McNeill Whistler, en una sala diseñada por Thomas Jeckyll · 1876–1877 · Pintura al óleo y pan de oro sobre lienzo, cuero, mosaico, vidrio y madera; 421,6 × 613,4 × 1026,2 cm
Fíjate en
- Los dos pavos reales que se pelean en la pared de enfrente de la chimenea. El de las plumas plateadas en la garganta es Leyland; el de una sola pluma plateada en la cresta es Whistler.
- La mariposa con la que firmaba Whistler. La puso varias veces en la sala: a ver cuántas encuentras.
- Los pavos reales pintados en la cara interior de los postigos de las ventanas.
- La porcelana. En la pared de la chimenea y en la de las ventanas es la colección del propio museo, del periodo Kangxi; en las otras dos, reproducciones hechas con alfareros de Jingdezhen.
Transcripción (3:25)
Date la vuelta y deja la chimenea a tu espalda. Ahora estás dentro de la obra: un comedor entero, con paredes, estantes, techo y postigos, pintado en azul y oro en 1876 y 1877 y traído hasta aquí pieza a pieza desde Londres, pasando por Detroit. Es la única parada de este recorrido por la que se puede caminar por dentro.
Empezó siendo el diseño de otro. El arquitecto Thomas Jeckyll construyó este entramado de estantes para la colección de porcelana china azul y blanca del periodo Kangxi que tenía Frederick Leyland, y forró las paredes con cuero dorado antiguo pintado con rosas rojas. Luego Jeckyll enfermó y tuvo que dejar el encargo. Whistler, que estaba decorando el vestíbulo de Leyland, se ofreció a terminarlo. Su primera propuesta era modesta: pintar de amarillo las rosas rojas para que dejaran de chocar con la princesa, y añadir un motivo de olas en la cornisa y en los paneles. Leyland estuvo de acuerdo y se volvió a Liverpool.
Whistler no se detuvo ahí. Cubrió el techo con metal holandés, una imitación del pan de oro, y con un dibujo de plumas de pavo real. Doró todos los estantes. Mira la pared de las ventanas: los pavos reales del interior de los postigos también son suyos. Más tarde contó que se limitó a seguir pintando, sin proyecto ni boceto, que la sala fue creciendo mientras pintaba, y que cuando volvió a la esquina por la que había empezado tuvo que repintar una parte para que casara con el resto.
Y entonces todo se torció. Whistler invitó a visitantes y a la prensa a casa de Leyland para que admiraran la sala, y los dos hombres se pelearon a muerte por la factura. Así que Whistler cubrió el valioso cuero antiguo con azul de Prusia, y en la pared vacía frente a la chimenea pintó lo que ves ahora: dos pavos reales plantándose cara. El pavo furioso tiene plumas plateadas en la garganta, una pulla a las camisas blancas con volantes que Leyland llevaba siempre. El otro tiene una sola pluma plateada en la cresta, como el mechón blanco que se levantaba sobre la frente del propio Whistler. Tituló el mural El arte y el dinero, o la historia de la sala, y se cuenta que le dijo a Leyland que solo se le recordaría como el dueño de la Sala de los Pavos Reales. Después firmó la sala varias veces con su mariposa.
Leyland la dejó tal cual hasta su muerte, en 1892. Doce años más tarde la compró Charles Lang Freer, que en 1904 la hizo desmontar y volver a montar en su casa de Detroit, donde guardó en ella su propia cerámica. Tras su muerte llegó a Washington, y está aquí desde que se inauguró la Freer Gallery, en 1923. La sala se restauró de nuevo en el verano de 2022.
Lo que hay en los estantes es el capítulo más reciente. Desde septiembre de 2025, el museo muestra la sala como la conocieron los Leyland, llena de azul y blanco. Leyland coleccionaba porcelana de Jingdezhen, que desde finales del siglo XIII fue el gran centro mundial de la cerámica azul y blanca. En la pared de la chimenea y en la de las ventanas estás viendo piezas del periodo Kangxi de la colección del museo. En las otras dos paredes, las piezas son reproducciones, hechas hoy con alfareros de Jingdezhen.
Así que colócate en el centro y abárcala entera: dos paredes de porcelana antigua y dos de nueva, una pelea en oro a un lado y, al otro, la princesa que lo empezó todo.
Guía independiente · Chiaro
Apunta con Chiaro a lo que quieras de la Freer Gallery of Art.
Nuestras cinco grabaciones terminan entre los pavos reales de Whistler; a partir de ahí, sigue la app. Haz una foto a un jade antiguo de la sala 19, a un espejo de bronce de la sala coreana o a una sola vasija de los estantes de la Sala de los Pavos Reales, y Chiaro te dice qué es, te cuenta su historia y responde a lo que le preguntes en voz alta, allí mismo, delante de la vitrina.
Antes de ir
Cómo llegar
La Freer es el West Building del National Museum of Asian Art del Smithsonian, en la esquina de Jefferson Drive con 12th Street SW, en el lado sur del National Mall. La puerta del Mall te deja junto a la sala 1; la entrada sin escalones está en el lado de Independence Avenue, por las puertas automáticas de bronce a la izquierda de la escalinata. La dirección postal del museo, 1050 Independence Ave. SW, corresponde al edificio Sackler de al lado, que se comunica con la Freer por un pasaje subterráneo.
La parada de metro más cercana es Smithsonian, de las líneas Naranja, Plateada y Azul. Sal por la salida señalizada 12th St. at Jefferson Dr. SW (The Mall) y cruza la calle en dirección sur: el edificio de granito rosa que tienes enfrente es la Freer.
Entradas
- Se entra sin entrada y sin reserva, y no cuesta nada, según el museo.
- Abre todos los días de la semana, de 10 de la mañana a 5:30 de la tarde. El único día del año en que cierra es el 25 de diciembre.
- Cuenta con un control de seguridad en cualquier puerta por la que entres: el museo revisa a los visitantes en todas las entradas.
- La Freer no presta ni pide prestado, una condición de la donación de su fundador, así que ninguna de estas cinco obras sale nunca de préstamo a otro museo.
La audioguía oficial
Lo que ofrece el propio museo son visitas guiadas en persona: gratuitas, sin reserva, a las que basta con presentarse, dirigidas sobre todo por voluntarios formados como guías y a veces por conservadores, entre ellas una visita a lo más destacado que incluye la Sala de los Pavos Reales y una serie por los 150 años de la sala. La sección de audio de su web reúne pódcasts y charlas grabadas. Nuestras cinco grabaciones tampoco piden reserva y suenan en cuanto las tocas; la app Chiaro se ocupa de cualquier otro objeto que fotografíes.
Sitio oficial →Preguntas
¿Hay una audioguía gratuita de la Freer Gallery of Art?
Sí, esta misma: toca cualquiera de los cinco reproductores de arriba y la grabación suena en el navegador del móvil, con una transcripción para ir leyendo a la vez. El museo añade sus visitas gratuitas con guías voluntarios, sin reserva, y para los miles de objetos que dejamos fuera, apunta con la app Chiaro a uno y pregunta.
¿Cuánto cuesta la audioguía oficial de la Freer Gallery of Art?
El museo no cobra nada por sus visitas guiadas: son gratuitas, sin reserva, y las dirigen sobre todo guías voluntarios y a veces conservadores. La sección de audio de su web reúne pódcasts y charlas grabadas, y la entrada al edificio también es gratuita.
¿Dónde está la Sala de los Pavos Reales en la Freer Gallery of Art?
En la sala 12, en la esquina sureste de la planta de exposición, junto a la sala 11, del lado de Independence Avenue. Desde la entrada del Mall, rodea el patio; desde la entrada de Independence Avenue, la tienes muy cerca. La Princesa del país de la porcelana de Whistler cuelga sobre su chimenea.
¿La Freer Gallery of Art abre todos los días?
Sí, todo el año salvo el 25 de diciembre, de 10 de la mañana a 5:30 de la tarde.
¿La Freer es lo mismo que el National Museum of Asian Art?
La Freer forma parte de él. El National Museum of Asian Art, el museo nacional de arte asiático del Smithsonian, está formado por dos edificios unidos bajo tierra: la Freer Gallery of Art como West Building y la Arthur M. Sackler Gallery como East Building. Entre los dos guardan más de 46.000 objetos. Por eso esta página de la Freer sirve también de audioguía del National Museum of Asian Art para el West Building.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver la Freer Gallery of Art?
Una media hora para la vuelta completa, de la que diez minutos son el audio. Todas las paradas están en la misma planta, alrededor del patio, así que no hay escaleras entre una y otra; la entrada sin escalones está en Independence Avenue.
Más audioguías
Creado por Chiaro. Sin vinculación con la Freer Gallery of Art.