Catedral de Sevilla · Sevilla · Guía independiente
Audioguía de la Catedral de Sevilla,
cinco paradas, gratis.
Un alminar terminado el 10 de marzo de 1198 que hoy es un campanario de unos 95 metros hasta lo alto de su veleta: escucha aquí cinco rincones de la catedral y luego haz una foto a cualquiera de sus ochenta capillas para que Chiaro te cuente el resto.
Creado por Chiaro. Sin vinculación con la Catedral de Sevilla.
La Giralda, desde la plaza Virgen de los Reyes
Catedral de Sevilla, Sevilla
Hasta aquí la parte gratuita
Chiaro te cuenta cualquier detalle que veas en la Catedral de Sevilla a partir de una foto.
Las cinco paradas · 14 minutos de audio
Cinco paradas, un recorrido,
en el orden en que las verás.
La Catedral de Sevilla empieza en la calle, y esta audioguía gratuita para ir por libre también: la parada uno suena en la plaza Virgen de los Reyes, en la esquina nororiental del templo, con la Giralda entera sobre tu cabeza y sin entrada en la mano. Ya dentro, el Cabildo manda a todo el mundo a subir primero a la torre, así que la parada dos está en el cuerpo de campanas, mirando al noroeste, hacia el Patio de los Naranjos. De vuelta abajo, cruza la cabecera hasta el brazo sur del crucero para ver la tumba de Cristóbal Colón; sigue hacia el norte hasta el crucero, donde el retablo mayor te espera tras su reja dorada; y termina en el Patio de los Naranjos, donde la Puerta del Perdón te deja en la calle Alemanes. Las cinco se escuchan en unos diez minutos, la subida son treinta y cinco rampas de ida y otras tantas de vuelta, y el Cabildo calcula unos 75 minutos para ver con calma la catedral y la torre.
Las tarifas, los accesos y los horarios de esta página proceden de la web del propio Cabildo, catedraldesevilla.es, y se cotejaron frase por frase con ella el 27 de septiembre de 2026; nombres, fechas y medidas se apoyan en esas mismas páginas y en Wikipedia, y cuando ambas dan cifras distintas indicamos de cuál sale la nuestra. Antes que monumento, esto es una catedral en pleno uso, y los cultos cambian el día de visita sin apenas aviso: si un celador o un cartel en la Puerta del Príncipe dice otra cosa, hazles caso a ellos y avísanos del desajuste.
Daderot, CC0, vía Wikimedia Commons. Foto: Daderot
Parada 1 de 5 · Plaza Virgen de los Reyes, la plaza pública del lado nororiental de la catedral, frente al Palacio Arzobispal, mirando hacia la Giralda; fuera de cualquier control de entradas
La Giralda, desde la plaza Virgen de los Reyes
Alminar almohade iniciado por Ahmad ibn Baso y levantado en ladrillo por Alí al-Gumari para el califa Abu Yaqub Yusuf y su hijo Abu Yusuf Yaqub al-Mansur; campanario renacentista de Hernán Ruiz el Joven; Giraldillo fundido por Bartolomé Morel · Alminar 1184–1198; campanario 1558–1568; Giraldillo colocado el 13 de agosto de 1568 · Ladrillo sobre una base de sillería de 13,6 m de lado; el fuste almohade mide 50,51 m y el conjunto llega a unos 95 m en lo alto del Giraldillo
Fíjate en
- Los paños de red de rombos a ambos lados de las ventanas centrales. Es la sebka, el ladrillo almohade, y de lejos la descripción de la propia catedral acierta de lleno: una malla de rombos.
- La línea donde termina el fuste de ladrillo liso y empieza el campanario renacentista de 1558 a 1568, con sus arcos abiertos para las campanas y la inscripción latina que recorre el friso de arriba.
- La figura de bronce de lo más alto, una mujer con un estandarte que gira con el viento. Esa figura es el Giraldillo, y de ella toma su nombre la torre entera.
- El ábside con cúpula a tu izquierda. Es de la Capilla Real, empezada en 1551, y su cúpula la terminó el mismo Hernán Ruiz que construyó el campanario.
Transcripción (2:48)
Echa la cabeza atrás y recorre la torre con la vista desde el suelo hasta la mujer de bronce de arriba, porque lo que tienes delante son dos edificios puestos uno encima del otro, con cuatro siglos de diferencia. Los dos tercios de abajo son un alminar. Todo lo que va de los arcos de las campanas hacia arriba es un campanario cristiano que se le colocó encima en la década de 1560.
Primero fue el alminar. Las obras empezaron en 1184: era la torre de la gran mezquita que el califa almohade Abu Yaqub Yusuf, que tenía su capital en Sevilla, había mandado levantar en este mismo lugar. No fue un camino fácil. La obra se paró casi en cuanto empezó y no se reanudó hasta hacia 1188, con el hijo del califa, Abu Yusuf Yaqub al-Mansur. Ahmad ibn Baso había empezado la base en piedra labrada, sobre un cimiento que aprovecha sillares de las murallas de un palacio anterior y de la muralla romana, y un arquitecto magrebí, Alí al-Gumari, subió encima el fuste de ladrillo. El 10 de marzo de 1198 se remató con cuatro esferas de metal, para celebrar la victoria de al-Mansur sobre Alfonso VIII de Castilla.
Mira ahora la cara que tienes de frente. Está dividida en tres franjas verticales. Las ventanas suben por el centro, y suben escalonadas, porque detrás de ellas una rampa da vueltas por dentro de la torre y cada ventana ilumina un tramo. A los lados está esa celosía de rombos, la sebka, y si pudieras acercarte verías que las columnitas de debajo llevan capiteles de mármol dos o tres siglos más antiguos que la torre: capiteles omeyas de los siglos nueve y diez, al estilo de Madinat al-Zahra. El historiador Leopoldo Torres Balbás contó noventa y dos reutilizados aquí.
Las esferas no duraron. Un terremoto las tiró en 1356. Dos siglos después, entre 1558 y 1568, Hernán Ruiz el Joven construyó el campanario que ves encima del ladrillo liso, y en lo alto escribió en latín que el nombre del Señor es una torre fortísima. El 13 de agosto de 1568 se colocó en la cima la figura de bronce de la Fe, fundida por Bartolomé Morel, girando con el viento. En español, una veleta con forma de persona o de animal es una giralda, y Cervantes todavía usa la palabra para la estatua en el Quijote. Solo más tarde el nombre bajó y acabó cubriendo toda la torre.
Una cosa más antes de entrar. La figura que ves allá arriba es la original, de vuelta desde 2005 tras seis años fuera para su restauración, y ahora lleva dentro instrumentos que vigilan cómo envejece.
Jebulon, CC0, vía Wikimedia Commons. Foto: Jebulon
Parada 2 de 5 · La Giralda, cuerpo de campanas, lado noroeste, mirando hacia abajo al Patio de los Naranjos
Lo alto de la Giralda, con el Patio de los Naranjos a tus pies
Rampas construidas dentro del alminar almohade bajo la dirección de Alí al-Gumari; cuerpo de campanas de Hernán Ruiz el Joven; abajo, el patio trazado como patio de abluciones de la mezquita · Rampas 1184–1198; cuerpo de campanas 1560–1562 · 35 rampas de ladrillo y 17 escalones finales hasta el cuerpo de campanas, a unos 50 m sobre la plaza, encima del fuste almohade; el patio de abajo mide 43 por 81 metros
Fíjate en
- La cuadrícula de naranjos de abajo y los estrechos canales abiertos en el suelo entre ellos. Dibujan figuras geométricas y todavía llevan agua.
- La fuente redonda del centro del patio. Su taza superior es visigoda, anterior a la mezquita, y es la misma taza en la que se lavaba la Sevilla almohade antes de rezar.
- Las dos galerías que quedan a los lados del patio. Había tres; la del oeste se derribó en 1618 para levantar la iglesia del Sagrario.
- La rampa que acabas de subir. La catedral dice que era lo bastante ancha para que subiera un jinete a caballo.
Transcripción (2:39)
Primero recupera el aliento. Acabas de subir treinta y cinco rampas y diecisiete escalones, y esas rampas no se hicieron pensando en turistas. Un cronista de la época escribió que eran anchas y altas para que pasaran las bestias de carga, la gente y los guardianes, y la descripción de la propia catedral va más allá y dice que se podía subir a caballo. Cuenta la leyenda que el almuédano, el que llamaba a la oración, subía montado hasta arriba. Lo honrado es decir que las rampas lo permitirían, pero que nadie ha encontrado nunca un documento que diga que alguien lo hizo.
Lo que has ido rodeando al subir es el núcleo del alminar: un prisma cuadrado con siete cámaras abovedadas apiladas por dentro, y la rampa da vueltas entre ese núcleo y los cuatro muros exteriores. Estás justo donde acaba el fuste almohade, a unos cincuenta metros sobre la plaza, y todo lo que te rodea y lo que queda encima es el campanario de Hernán Ruiz. Cuando el Cabildo lo eligió, en diciembre de 1557, llegó de Córdoba con el proyecto terminado y una maqueta de la torre a una cincuentava parte de su tamaño real.
Las campanas que tienes alrededor hacen de esta la catedral española con más campanas: veinticuatro, dieciocho de ellas de volteo y seis que se tocan con badajo, y una más en el piso de arriba que da las horas del reloj. Esa, San Miguel de las Victorias, es la más antigua. En esta torre estuvo el primer reloj público de torre de España, colocado en 1400 en presencia del rey Enrique III; el que lo sustituyó, en el siglo dieciocho, lo construyó un fraile franciscano, José Cordero. Cuando se restauraron las campanas en 1998, hubo que fundir seis nuevas, soldar diez y volver a afinar cuatro.
Ahora ve al lado noroeste y mira hacia abajo. Ese rectángulo de naranjos, de cuarenta y tres por ochenta y un metros, era el patio de abluciones de la mezquita, el sahn, donde los fieles se lavaban antes de entrar en la sala de oración. La sala de oración ocupaba el sitio de la catedral actual: un edificio de unos ciento trece por ciento treinta y cinco metros, con diecisiete naves. Sigue las líneas finas del suelo entre los árboles: son canales de agua trazados en figuras geométricas, y todavía llevan el riego a cada naranjo. En el centro está la fuente, cuya taza superior es visigoda, más antigua que la mezquita, la misma que usaba la fuente almohade.
Cuenta las arquerías del patio. Tendría que haber tres galerías y hay dos. La del oeste se vino abajo en 1618 para construir encima la iglesia del Sagrario, y el Sagrario sigue ocupando hoy ese lado del patio.
Jl FilpoC, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons, recortada. Foto: Jl FilpoC
Parada 3 de 5 · Brazo sur del crucero, frente a la Puerta del Príncipe (Puerta de San Cristóbal), junto al gran mural de San Cristóbal
El sepulcro de Cristóbal Colón
Arturo Mélida y Alinari (1849–1902), proyectado para la catedral de La Habana · Proyectado en 1891; instalado en Sevilla el 17 de noviembre de 1902 · Cuatro heraldos de 260 cm de altura, fundidos en bronce con rostros y manos de alabastro, que llevan el féretro sobre un pedestal de piedra
Fíjate en
- Los rostros y las manos pálidos de los heraldos. Son de alabastro; el resto de cada figura es de bronce. Los dos de delante representan a Castilla y León; los dos de detrás, a Aragón y Navarra.
- El escudo entre los heraldos de Castilla y Aragón. Es la puerta del féretro, y detrás están los restos del Almirante, en una urna de plomo dorado de 1795.
- El San Cristóbal gigante pintado en el muro junto al sepulcro, y la Puerta del Príncipe que tiene enfrente, dedicada también a San Cristóbal. Mélida eligió este sitio en persona.
Transcripción (2:52)
Cuatro hombres de bronce, de dos metros sesenta cada uno, llevan a hombros un féretro al fondo del crucero sur: un cortejo fúnebre fundido en metal. Tienen la cara y las manos de alabastro, y por eso se ven tan pálidos contra el metal oscuro. Los dos de delante son los reinos de Castilla y de León; los dos de detrás, Aragón y Navarra. Entre Castilla y Aragón, en el costado del féretro, está el escudo del Almirante, que en realidad es la puerta del féretro.
El féretro no tiene el tamaño de Colón, ni se pensó nunca para tenerlo. Dentro hay una urna de plomo dorado, hecha en 1795, cuya tapa dice: aquí yacen los huesos de Cristóbal Colón, primer almirante y descubridor del Nuevo Mundo.
Esos huesos viajaron más después de muerto su dueño que mucha gente en toda una vida. Colón murió en Valladolid el 20 de mayo de 1506 y lo enterraron allí, en el convento franciscano. Su hijo Diego lo hizo trasladar a la cartuja de Sevilla, la Cartuja, que recibió el cuerpo en abril de 1509. En algún momento después de 1536, no se sabe cuándo exactamente, los restos cruzaron el Atlántico hasta la catedral de Santo Domingo. Cuando España cedió a Francia su parte de La Española, los exhumaron el 20 de diciembre de 1795 y los llevaron a La Habana. Y cuando España perdió Cuba en 1898, volvieron: llegaron a Sevilla el 19 de enero de 1899 a bordo de un barco que, casualidades de la vida, se llamaba Giralda.
En cierto modo, el monumento vino con ellos. Arturo Mélida, escultor madrileño, lo proyectó en 1891 para la catedral de La Habana, y fue aquí donde se terminó. Mélida escogió el sitio en persona: junto al enorme San Cristóbal pintado en el muro y frente a la puerta dedicada al mismo santo, el que da nombre al Almirante. Se inauguró el 17 de noviembre de 1902. Cuatro semanas después, Mélida murió en Madrid.
¿Son de verdad sus huesos? Santo Domingo dice que no: en 1877 apareció en su catedral una caja de plomo con una inscripción dedicada al descubridor, y esos huesos, guardados desde 1992 en el Faro a Colón, nunca se han sometido a un análisis de ADN. Los de Sevilla, sí. En 2003 se tomaron muestras de ellos y de los huesos de su hermano Diego y de su hijo Hernando. Los fragmentos cortos de ADN mitocondrial coincidían con los del hermano, y los investigadores concluyeron que al menos lo que reposa aquí es Cristóbal Colón.
Antes de seguir, levanta la vista hacia el San Cristóbal. Se cuenta que el pintor italiano Mateo Pérez de Alesio, que pintó un San Cristóbal en esta catedral, le dijo a su colega Luis de Vargas que una sola pierna pintada por Vargas valía más que todo su santo.
Daderot, CC0, vía Wikimedia Commons. Foto: Daderot
Parada 4 de 5 · Nave central, en el crucero donde se cortan las naves principales, frente a la Capilla Mayor tras su reja dorada
El retablo mayor de la Capilla Mayor
Trazado por el escultor flamenco Pieter Dancart (ya muerto en 1488) y continuado por Pedro Millán y por Jorge Fernández Alemán y su hermano Alejo; laterales de Roque Balduque, Juan Bautista Vázquez y Pedro de Heredia · 1482–1564 · Madera tallada, dorada y policromada, de casi 30 metros de alto y cerca de 20 de ancho según las cifras de la catedral; 44 relieves y más de 200 figuras
Fíjate en
- La pequeña Virgen sentada en el centro de la fila más baja, sobre el tabernáculo de plata. Es la Virgen de la Sede, del siglo trece, y la catedral lleva su nombre.
- El crucifijo de lo más alto, bajo la bóveda: el Cristo del Millón, de un Calvario del siglo catorce que se conservó de la iglesia anterior.
- Las figuras, que crecen a medida que suben las filas. Es a propósito, para que los pisos de arriba se sigan leyendo desde donde estás.
- La propia Sevilla, y esta misma catedral, talladas en los relieves del banco.
Transcripción (2:47)
Ponte en el crucero y mira hacia el este a través de la reja dorada. Esa pared de oro que llena el fondo de la capilla es una sola obra de carpintería, de casi treinta metros de alto y cerca de veinte de ancho, y la catedral la considera el retablo más grande de la cristiandad. Costó casi un siglo. El escultor flamenco Pieter Dancart lo trazó y empezó a tallarlo en 1482; en la primavera de 1488 ya debía de haber muerto, porque llegó una comisión a revisar hasta dónde había llegado. Otro maestro flamenco siguió hasta 1505, luego Pedro Millán y después los hermanos Jorge y Alejo Fernández, que terminaron el frente principal en 1529. En 1550 el Cabildo decidió ampliarlo con dos laterales que se pliegan hacia delante en ángulo recto, y esos no se acabaron hasta 1564.
Se lee por filas, de abajo arriba, como un libro de escenas: cuarenta y cuatro relieves, más de doscientas figuras, la vida de la Virgen y la de Cristo. Y aquí está el truco: las figuras crecen a medida que suben las filas. Los tallistas hicieron más grandes los pisos de arriba para que, vistos desde el suelo, con lo más alto hasta a treinta metros de ti, parecieran del mismo tamaño que los que tienes a la altura de los ojos. Compara la fila de arriba con la de abajo y lo verás.
Dos cosas son más antiguas que todo el conjunto. Arriba del todo, contra la bóveda, hay un Calvario gótico del siglo catorce que se conservó de antes y se subió para coronarlo; a su crucifijo lo llaman el Cristo del Millón, por el millón de gracias que los sevillanos creían que les concedía en tiempos de epidemia. En el otro extremo, en el centro de la fila más baja, hay una pequeña Virgen sentada del siglo trece, la Virgen de la Sede. Por ella el edificio se llama Catedral de Santa María de la Sede. Debajo tiene un tabernáculo de plata que hizo Francisco de Alfaro en 1593.
La reja por la que miras es una obra maestra en sí misma, pagada por el arzobispo Diego de Deza y hecha por un fraile dominico, fray Francisco de Salamanca. Ha tenido mucho que proteger. El cimborrio que cubre el crucero en el que estás se hundió en 1511, y otra vez en 1888, cuando un terremoto lo echó abajo y, según un relato, destrozó todos los objetos valiosos que había debajo. La restauración más reciente del retablo duró dos años y terminó en 2014.
Un último detalle para buena vista: a lo largo del banco, entre los martirios, los tallistas pusieron vistas de Sevilla y de esta misma catedral.
Jebulon, CC0, vía Wikimedia Commons. Foto: Jebulon
Parada 5 de 5 · Patio de los Naranjos, lado norte de la catedral, junto a la fuente central y mirando al norte, hacia la Puerta del Perdón, la salida de la visita cultural
El Patio de los Naranjos y la Puerta del Perdón
Constructores de la mezquita almohade en tiempos del califa Abu Yaqub Yusuf; esculturas de barro cocido de Miguel Florentín (1520) y yeserías de Bartolomé López (1522) · Patio y puerta 1172–1198; esculturas 1520, yeserías 1522 · Patio de ladrillo de 43 por 81 metros con naranjos y canales de agua; la puerta, un arco de herradura apuntado bajo un cuerpo alto almenado
Fíjate en
- La forma del arco de la Puerta del Perdón: una herradura apuntada, la que le dieron los constructores almohades y que, según la catedral, conserva todavía.
- La fuente que tienes al lado. El pilón que la rodea es moderno, pero la taza de arriba es visigoda, la que usaba la fuente de la propia mezquita.
- El cocodrilo que cuelga del techo de la galería cubierta de la esquina nororiental, junto a la Puerta del Lagarto: una antigua ofrenda votiva que le dio nombre a la puerta.
- Ya en la calle, date la vuelta: el relieve de barro cocido de Cristo expulsando a los mercaderes, de Miguel Florentín, 1520, está sobre el arco, por la cara exterior.
Transcripción (2:43)
La puerta que tienes delante, en el extremo norte del patio, lleva más de ochocientos años sirviendo para entrar y salir de este lugar. La Puerta del Perdón era la entrada principal de la mezquita almohade, alineada con la nave central de la sala de oración y con el mihrab, el nicho que señalaba la dirección de La Meca. Fíjate en el arco, bajo el hondo alero de madera. Es una herradura apuntada, y la descripción de la propia catedral dice que mantiene su forma original desde el siglo doce. Todo fiel que venía a la oración del viernes en la Sevilla almohade entraba bajo esa curva.
En este patio era donde primero se lavaban. Era el sahn de la mezquita, el patio de abluciones, y los cristianos lo conservaron después de 1248 y le dieron otros usos: cementerio, sitio para las ferias anuales de la ciudad, lugar de predicación. La fuente que tienes al lado es moderna, pero su taza superior es visigoda, más antigua que la mezquita, y es la misma taza que tenía la fuente almohade. Los naranjos están plantados en una cuadrícula estricta, y los canalillos entre ellos, los que viste desde lo alto de la torre, siguen llevando el agua.
Antes de salir, busca la galería cubierta de la esquina nororiental del patio, la Nave del Lagarto, y mira hacia arriba junto a la Puerta del Lagarto. El lagarto que cuelga del techo es en realidad un cocodrilo disecado, una antigua ofrenda votiva. En el piso de arriba de esa galería está la Biblioteca Colombina. Nació del legado de Hernando Colón, el hijo de Cristóbal Colón, en 1552: unas seis mil piezas, novecientos cuarenta de ellas libros impresos antes de 1501, y entre los manuscritos, el original del Libro de las Profecías que escribió el propio Colón en 1504. Así que el hombre cuyos huesos acabas de ver tiene su letra en este mismo edificio.
Las hojas de la puerta también son almohades: madera forrada de bronce y trabajada con lacerías e inscripciones cúficas que repiten dos frases del Corán: el poder es de Dios, y la eternidad es de Dios. Los aldabones que tienen ahora son réplicas; los originales se guardan dentro de la Giralda.
Cruza la puerta, sal a la calle Alemanes y date la vuelta. La fachada de la calle es donde la ciudad cristiana vistió la vieja puerta: figuras de barro cocido de 1520, obra de Miguel Florentín, con San Pedro y San Pablo a los lados y la Virgen y el arcángel Gabriel encima, y sobre el arco un gran relieve de Cristo echando a los mercaderes del Templo, colocado en la puerta principal de lo que antes fue una mezquita.
Guía independiente · Chiaro
Apunta con Chiaro a cualquier cosa de la Catedral de Sevilla.
Ochenta capillas, quince puertas, veinticuatro campanas y cuarenta y cuatro relieves tallados en un solo retablo: un paseo de cinco paradas apenas roza la superficie. Fotografía una lápida del suelo, un santo pintado sobre un altar lateral, las letras cúficas de una puerta de bronce o el escudo de una reja, y Chiaro te dice quién lo hizo, quién lo pagó y qué pone, y no para mientras sigas bajo las bóvedas.
Antes de ir
Cómo llegar
Avenida de la Constitución s/n, 41004 Sevilla. Con entrada comprada por internet se accede por la Puerta del Lagarto; la entrada del mismo día se compra en taquilla y se usa en la Puerta del Príncipe (también llamada Puerta de San Cristóbal), la del brazo sur del crucero. La salida es la Puerta del Perdón, que da del Patio de los Naranjos a la calle Alemanes.
Así lo indica la propia catedral: el tranvía Metrocentro hasta la parada Archivo de Indias; la línea 1 del Metro de Sevilla hasta Puerta de Jerez; los autobuses de Tussam C1, C2, C3, C4, 5, 41 o 42 hasta Jardines del Cristina, donde para también el autobús especial del aeropuerto, el AE; o el Cercanías de Renfe hasta San Bernardo.
Entradas y acceso
- Una sola entrada, la de visita general, incluye la catedral, la Giralda y la iglesia del Salvador: 13 € en línea o 14 € en taquilla; 7 € u 8 € la reducida para mayores de 65 años, estudiantes hasta 25 años, personas con una discapacidad de entre el 33% y el 65% y adultos de familia numerosa; y gratis para menores de hasta 13 años acompañados de un adulto, con documento acreditativo para cada descuento. La hora de la entrada es la hora de acceso; una vez dentro, no hay límite de tiempo hasta el cierre.
- La taquilla deja de vender a las 18:00 y el edificio se desaloja a las 19:00. Los domingos solo se abre por la tarde, con las taquillas en marcha desde las 14:30, y la hora de apertura entre semana varía con el calendario litúrgico. La visita turística se interrumpe siempre que hay culto, y el Cabildo puede cambiar el horario sin previo aviso, así que consulta su agenda para el día que vayas.
- Los domingos que no son festivos hay una visita pública gratuita de 16:30 a 18:00, con reserva previa en línea y plazas limitadas.
- Se pueden hacer fotos sin flash ni trípode siempre que no se moleste a quien esté rezando. Viste con respeto y quítate el sombrero o la gorra dentro. Las cubiertas de la catedral no entran en la entrada general: son una visita guiada aparte.
La audioguía oficial
La audioguía del propio Cabildo cuesta 5 €, o 4 € en formato app, y el Cabildo organiza además visitas guiadas a la catedral y la Giralda por 20 € en línea, de unos noventa minutos cada una; las personas sordas pueden pedir una signoguía gratuita, y el folleto de la visita y el plano general del punto de información no cuestan nada. Nuestras cinco paradas son gratis, se detienen más en menos sitios y llevan todo el texto impreso bajo cada reproductor, algo que se agradece en una iglesia donde apetece bajar el volumen.
Sitio oficial →Preguntas
¿Hay una audioguía gratuita de la Catedral de Sevilla?
Esta página lo es: cinco paradas desde la plaza al pie de la Giralda hasta la Puerta del Perdón, que se escuchan en el navegador del móvil sin pagar nada y con cada texto impreso bajo su reproductor. La audioguía del Cabildo no es gratuita: 5 €, o 4 € en formato app. Para una capilla, una tumba o un cuadro que no esté entre las cinco, hazle una foto y deja que Chiaro te lo explique.
¿Qué parte de la audioguía de la Catedral de Sevilla se escucha fuera, sin entrada?
La primera parada: está pensada para la plaza Virgen de los Reyes, la plaza pública de la esquina nororiental, desde donde se ve la Giralda entera sin pasar ningún control. Las otras cuatro son en el interior y piden la entrada de visita general, que cubre la catedral, la Giralda y la iglesia del Salvador.
¿Cuánto cuesta la audioguía oficial de la Catedral de Sevilla?
5 € la audioguía del Cabildo, o 4 € en su versión app. La visita guiada a la catedral y la Giralda cuesta 20 € en línea o 21 € en taquilla, con 1 € de gastos de gestión en la compra por internet, y dura unos noventa minutos.
¿Subir a la Giralda está incluido en la entrada de la Catedral de Sevilla?
Sí. La entrada normal es la visita general a la catedral y la Giralda, y el recorrido empieza precisamente por la torre, que tiene su propio control de acceso. Se sube por treinta y cinco rampas y un último tramo corto de diecisiete escalones hasta el cuerpo de campanas. Lo que exige una visita guiada aparte son las cubiertas.
¿Por qué puerta se entra a la Catedral de Sevilla y a qué hora abre?
Con entrada en línea se entra por la Puerta del Lagarto; si compras el mismo día, pasas por taquilla y entras por la Puerta del Príncipe, en el crucero sur. La taquilla cierra a las 18:00 y el edificio a las 19:00, los domingos solo abre por la tarde y la visita turística se detiene durante los cultos, así que lo que hay que mirar es la agenda del Cabildo para ese día.
Más audioguías
Creado por Chiaro. Sin vinculación con la Catedral de Sevilla.