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Sainte-Chapelle · París · Guía independiente

Audioguía de la Sainte-Chapelle,
cinco paradas, gratis.

Quince vidrieras, 670 metros cuadrados de vidrio y 1.113 escenas dentro: estas cinco paradas te llevan de la acera al rosetón, y Chiaro se encarga de cualquier panel suelto a partir de una foto.

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Creado por Chiaro. Sin vinculación con la Sainte-Chapelle.

9:41

La aguja sobre el Palacio de Justicia

Sainte-Chapelle, París

0:00 2:36
Parada 1 de 5

Las cinco paradas · 14 minutos de audio

Cinco paradas, un recorrido,
en el orden en que las verás.

La puerta de un palacio de justicia en el boulevard du Palais es también la puerta de una capilla real del siglo XIII, y esta audioguía de la Sainte-Chapelle, cinco paradas a tu aire que terminan bajo el rosetón, arranca en la acera, justo delante. Puedes escuchar la primera parada mucho antes de acercarte al control, con la aguja a la vista por encima de los tejados del Palacio de Justicia. Pasado el control de seguridad, miras hacia el este, a la fachada oeste y sus dos pórticos; la puerta baja te mete en la capilla baja, toda pintada; la estrecha escalera de la torre te sube a la capilla alta, donde te colocas en mitad de la nave mirando al ábside; y la última parada queda a tu espalda cuando sales: el rosetón del Apocalipsis, sobre la puerta oeste. Todo queda dentro del mismo edificio: escuchar lleva unos diez minutos, frente a la hora que el folleto oficial reserva para una visita completa.

El 26 de septiembre de 2026 repasamos sainte-chapelle.fr, la web que el Centre des monuments nationaux mantiene para la capilla, y su propio folleto de visita, con Wikipedia como segunda fuente para la historia, y cada horario, precio y norma de esta página está guardado junto a la frase de la fuente que lo dice. El horario cambia de verano a invierno el 1 de abril y el 1 de octubre, así que mira la web oficial para tu fecha. Si el personal de turno en la capilla te dice otra cosa, haz lo que te digan, y cuéntanos qué ha cambiado cuando vuelvas a estar en el bulevar.

Parada 1 de 5 · Boulevard du Palais, en la acera junto a la entrada de visitantes del número 10, mirando al oeste por encima de los tejados del Palacio de Justicia

La aguja sobre el Palacio de Justicia

Jean-Baptiste Lassus (1807–1857), con esculturas de Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume (1816–1892) · Construida desde 1852; la quinta aguja desde el siglo XIII · Madera de cedro, 33 metros de altura, hasta 75 metros sobre el suelo

Fíjate en

  • El arcángel san Miguel sobre la cumbrera, encima de la cabecera, matando a un dragón. A sus pies, ocho figuras depositan coronas, y sus modelos fueron los hombres que reconstruyeron la capilla.
  • Los doce apóstoles de pie alrededor de la base de la aguja, y ángeles más pequeños arriba, donde empieza la punta. Santo Tomás, con una escuadra, tiene la cara del arquitecto Lassus; san Felipe, la del pintor Louis Steinheil.
  • Lo que falta: los arbotantes. Los muros altos se apoyan en simples contrafuertes, y el resto lo hacen tirantes de hierro bajo la cubierta y cadenas escondidas en las vidrieras.
Transcripción (2:36)

Levanta la vista por encima de los tejados del Palacio de Justicia, el largo edificio de piedra que tienes delante, y verás una aguja oscura, toda calada, con un tejado gris muy empinado debajo, erizado de pináculos. Eso es todo lo que la calle puede ver de la Sainte-Chapelle. El resto queda encerrado dentro de los juzgados, y por eso para entrar hay que pasar la seguridad de un tribunal que sigue funcionando.

Tiene sentido en cuanto sabes dónde estás. Esta isla fue la sede de los reyes de Francia desde el siglo X hasta el XIV, y la capilla se levantó en mitad de su palacio como capilla privada del rey. Luis IX podía ir desde sus aposentos directamente a la planta alta por una galería. Luego, en 1358, una multitud parisina irrumpió en el palacio y asesinó a los mariscales de Champaña y de Normandía delante del joven delfín, el futuro Carlos V, y cuando este llegó al trono se marchó, primero al Hôtel Saint-Pol y después al Louvre y a Vincennes. Los tribunales y la cárcel se quedaron. El palacio se convirtió en el Palacio de Justicia, y la capilla y la Conciergerie, aquí al lado, son todo lo que queda a la vista del palacio más antiguo de los reyes de Francia.

La aguja que estás mirando es la quinta sobre este tejado. La segunda aparece pintada en Las muy ricas horas del duque de Berry; la tercera ardió en 1630; la cuarta se derribó después de la Revolución, en 1793. Esta se levantó a partir de 1852 según un diseño del arquitecto Jean-Baptiste Lassus, en madera de cedro, con treinta y tres metros de altura y la punta a setenta y cinco metros del suelo.

Busca a los doce apóstoles de pie alrededor de su base y, más arriba, donde empieza la punta, unos ángeles más pequeños que llevan los instrumentos de la Pasión. Las estatuas salieron del taller de Geoffroy-Dechaume y siguen una costumbre medieval: a santo Tomás, el de la escuadra, le pusieron la cara del arquitecto Lassus, y el pintor Louis Steinheil le prestó la suya a san Felipe. Y en el extremo este del tejado, el arcángel san Miguel se alza sobre la cumbrera matando a un dragón. Alrededor de sus pies hay ocho figuras que depositan coronas, y los hombres a los que retratan son los obreros que reconstruyeron la capilla.

Una cosa más antes de entrar. En todo el edificio no hay ni un solo arbotante. Los muros se sostienen solo con sus contrafuertes, y con hierro: tirantes bajo la cubierta y cadenas escondidas en las vidrieras. Eso es lo que sujeta el vidrio desde hace casi ochocientos años.

Parada 2 de 5 · El patio delante de la fachada oeste, justo después del control de seguridad, mirando al este hacia los dos pórticos

La fachada oeste y sus dos pórticos

El maestro de obras de Luis IX, cuyo nombre no se conserva; el rosetón, en tiempos de Carlos VIII; escultura de las portadas recreada por Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume (1816–1892) · 1242–1248; rosetón hacia 1485; escultura restaurada en 1854–1873; pórticos restaurados en 2021–2023 · Pórtico de piedra de dos pisos bajo un rosetón flamígero de 9 metros de ancho

Fíjate en

  • Dos puertas, una encima de otra. La baja, a ras de suelo, era para el personal del palacio; la de arriba, en el balcón, era la del rey.
  • La balaustrada al pie del tejado, con la piedra entretejida de flores de lis, colocada por Carlos V.
  • Los chapiteles de las dos torres de escalera: bajo cada corona de flores de lis hay una corona de espinas tallada.
  • La Virgen con el Niño en el parteluz de la puerta baja, figura del siglo XIX obra de Geoffroy-Dechaume. La capilla baja está dedicada a ella.
Transcripción (2:27)

Ya has pasado el control y estás en el patio, mirando al este, y tienes la capilla entera para ti, del suelo a la aguja. Léela como un edificio de dos pisos, porque eso es exactamente lo que es.

A ras de suelo está el pórtico bajo. Esa puerta daba a una capilla para la gente que trabajaba en el palacio. Encima, a la altura de un balcón, hay un segundo pórtico con una segunda puerta, y esa era la del rey. Por allí arriba solo entraban Luis, su familia y sus allegados, y los canónigos que oficiaban, y en el siglo XIII ni siquiera cruzaban este patio: pasaban por una terraza al aire libre que comunicaba directamente con el palacio. Las dos torres a cada lado del pórtico esconden las estrechas escaleras de caracol que vas a subir enseguida, y esconden también los contrafuertes.

Nadie dejó escrito quién la diseñó. En el siglo XIX gustaba atribuírsela a Pierre de Montreuil, que trabajó en Saint-Denis y en Notre Dame; los especialistas de hoy prefieren a Jean de Chelles o a Thomas de Cormont, y uno vio en ella la mano de un maestro cantero desconocido venido de Amiens. La historia oficial dice sin más que no se sabe con precisión quién la construyó, y atribuye buena parte de la idea a quien la encargó, Luis IX. Lo que sí consta es la rapidez. Se levantó entre 1242 y 1248, en menos de siete años, para guardar una corona de espinas que al rey le había costado mucho más que el edificio.

Ahora distingue lo que no es del siglo XIII. El gran rosetón del hastial es gótico flamígero, todo tracería en forma de llamas, rehecho hacia 1485 en tiempos de Carlos VIII. La balaustrada al pie del tejado, entretejida de flores de lis, la mandó poner Carlos V. Y casi toda la escultura de estos pórticos es de Adolphe-Victor Geoffroy-Dechaume, que la recreó entre 1854 y 1873 después de que la Revolución destrozara los originales. Suya es la Virgen con el Niño del parteluz de la puerta baja, y suyo el Cristo que bendice en la puerta de arriba, tan dulce que la web oficial lo compara con el Beau Dieu de Amiens. Los dos pórticos se restauraron de nuevo entre 2021 y 2023.

Por último, mira arriba, a las torres de escalera. Bajo las coronas de flores de lis de sus chapiteles hay una corona de espinas tallada: el motivo de todo el edificio, puesto a la vista en su fachada.

Parada 3 de 5 · Capilla baja, por la portada baja de la fachada oeste

La capilla baja

El maestro de obras de Luis IX, cuyo nombre no se conserva; decoración pintada por los restauradores que dirigieron Félix Duban y Jean-Baptiste Lassus · Consagrada en 1248; repintada en la restauración de 1840–1863 · Bóvedas de piedra pintada de 6,6 metros de altura sobre una nave central de 6 metros de ancho

Fíjate en

  • Castillos de oro en las columnas rojas y flores de lis de oro en las azules: las armas de Blanca de Castilla y de su hijo el rey, una junto a otra.
  • Los pequeños arcos que saltan de cada columna interior al muro exterior. Empujan el peso de las bóvedas hacia fuera, el trabajo que en otros sitios hacen los arbotantes.
  • Los apóstoles pintados en medallones en la arquería del muro, doce en total alrededor de la capilla.
  • La Anunciación sobre una puerta, al fondo a la izquierda: pintura del siglo XIII, de las pinturas murales más antiguas de París.
Transcripción (2:26)

Agacha la cabeza al pasar la puerta baja y verás cómo el techo baja a tu encuentro. Esta capilla solo tiene seis metros y medio de altura, una nave central de seis metros de ancho con una nave lateral estrecha a cada lado, y no hay una superficie sin pintar: bóvedas azules sembradas de flores de lis de oro, columnas rojas estampadas con castillos de oro, capiteles realzados con dorado.

Esta era la iglesia del personal del palacio, dedicada a la Virgen María, y es baja y robusta porque lleva a cuestas la capilla del rey. Busca en las naves laterales los finos arcos que saltan de cada columna interior al muro exterior. La web oficial los llama étrésillons, puntales. Hacen por dentro lo que los arbotantes hacen por fuera de una catedral, llevar el peso de las bóvedas hacia los contrafuertes, y detrás de la pintura hay además hierro que los refuerza.

Ahora, los colores. La flor de lis es la del rey. El castillo de oro sobre rojo es Castilla, por su madre, Blanca de Castilla, que gobernó Francia en su nombre dos veces, primero cuando él era niño y otra vez mientras estaba en la cruzada. Sus armas están repartidas por las dos capillas y por todas las vidrieras de arriba. Madre e hijo se turnan en estas columnas.

Una confesión sobre la pintura: no es medieval. El Sena se coló dentro. Una crecida en el invierno de 1689 a 1690 dañó gravemente estos muros, y el color del siglo XIII se fue apagando con el tiempo. Lo que ves es la reconstrucción de los restauradores del siglo XIX, en el azul, el rojo y el oro que ellos tenían por los colores del siglo XIII. Las vidrieras también son suyas. El vidrio original de esta planta lo destruyó esa misma crecida, y las escenas de la vida de la Virgen que ves ahora las diseñó Louis Steinheil.

Una cosa sí sobrevivió. Ve al fondo de la capilla y busca, sobre una puerta a la izquierda, una Anunciación pintada: el ángel Gabriel saludando a María. Esa puerta daba antes a la torre donde se guardaban los archivos reales. La pintura es del siglo XIII y se cuenta entre las pinturas murales más antiguas de París.

Después, busca la escalera. La capilla del rey está treinta y tres escalones por encima de tu cabeza.

Parada 4 de 5 · Capilla alta, subiendo los 33 escalones de la escalera de la torre; colócate en mitad de la nave mirando al este, hacia el ábside

La capilla alta, mirando al ábside

Construida para Luis IX (1214–1270) por un maestro de obras cuyo nombre no se conserva; vidrieras de tres talleres anónimos · 1242–1248; restaurada en 1840–1863 · Quince vidrieras, 670 metros cuadrados de vidrio, bajo una bóveda de 20,6 metros de altura

Fíjate en

  • Los apóstoles adosados a los pilares, cada uno con un disco marcado con una cruz de consagración. San Pedro, con su llave, es uno de los seis originales.
  • La vidriera central del ábside, justo enfrente, detrás de la tribuna: la Pasión, del prendimiento de Cristo a Pentecostés.
  • Los capiteles tallados de los muros laterales, un centenar, y ninguno repite planta: cardo, botón de oro, espino, vid, acebo, rosal.
  • La tribuna elevada del ábside, donde se alzaba el gran relicario de plata que guardaba la Corona de Espinas.
Transcripción (3:56)

Sal del hueco de la escalera, camina hasta la mitad de la nave y date la vuelta hacia el ábside, el extremo redondeado del este. Este es el momento para el que se diseñó el edificio. Los muros casi han desaparecido. Lo que sostiene el tejado es una jaula de finos soportes de piedra, y todo lo que hay entre ellos es vidrio: quince vidrieras, de quince metros de altura en la nave y trece en el ábside, unos seiscientos setenta metros cuadrados en total, bajo una bóveda que flota a 20,6 metros por encima de ti.

Es un truco, y muy bueno. Cada uno de esos soportes es en realidad un haz de siete columnillas finas, que disimula lo grueso que es, y dos cinturones de cadena de hierro rodean el edificio por detrás de las barras de las vidrieras para mantenerlo unido. Además, las vidrieras de la nave son un poco más altas que las del ábside, y eso hace que la sala parezca más larga que sus treinta y tres metros.

El vidrio contiene 1.113 escenas. La historia empieza a tu izquierda y a tu espalda, en la vidriera norte más cercana al rosetón, con el Génesis, y da la vuelta a la capilla: hacia el este por el muro norte, a través del ábside y de vuelta por el muro sur, pasando por Judit, Ester y los Reyes, hasta llegar otra vez al rosetón. El ábside que tienes delante reúne a los profetas, Daniel, Ezequiel, Isaías y el Árbol de Jesé, en torno a la vidriera central de la Pasión, del prendimiento de Cristo a Pentecostés. No intentes leerlo todo. Lo dicen los propios textos oficiales: este vidrio no está hecho necesariamente para leerse, sino para verse. Los vidrieros se limitaron al rojo, el azul, dos verdes, dos morados y un amarillo, y por eso desde aquí todo se funde en una sola luz violeta. Dos tercios son del siglo XIII.

Esa luz se construyó alrededor de una corona. En 1239, tras dos años de negociaciones, Luis IX compró la Corona de Espinas a Balduino II, el emperador latino de Constantinopla. Con las reliquias que llegaron después, pagó 135.000 libras tornesas, que según la web oficial equivalían a la mitad de los ingresos anuales del reino. La capilla, vidrieras incluidas, costó 40.000. Las reliquias se exponían en un gran relicario de plata y cobre dorado, sobre la tribuna elevada del ábside, instalado en la década de 1260 y rehecho en el siglo XIX. La Revolución fundió el relicario. La Corona de Espinas sobrevivió y pasó al tesoro de Notre Dame en 1806.

Ahora mira más abajo, a los pilares. Doce apóstoles se apoyan en ellos, cada uno con un disco marcado con una cruz, las cruces de la consagración de la capilla. Seis son originales, entre ellos san Pedro con su llave. El centenar de capiteles tallados de los muros son todos distintos, cardo y botón de oro, espino y vid, acebo y rosal, y aquí y allá un pájaro picoteando entre las hojas. Luego mira hacia arriba. La bóveda está pintada como un cielo estrellado. Esta era la planta del rey, y cuando levantaba la cabeza veía el cielo.

Por muy poco no llegó hasta hoy. De 1803 a 1837 esta sala fue un depósito de archivos de los tribunales. Quitaron los dos metros inferiores de las vidrieras para que entrara luz con la que trabajar, y algunos paneles se vendieron; dieciocho paneles originales están hoy en el Museo de Cluny, en París. El vidrio se restauró a partir de 1846. En 1945 se barnizó para protegerlo del polvo y los arañazos de la guerra, y el barniz se fue oscureciendo, así que entre 2008 y 2015 se limpiaron todas las vidrieras y se les puso una capa exterior de vidrio protector. El color en el que estás ahora es el que salió de debajo de ese barniz.

Parada 5 de 5 · Capilla alta, lado oeste: date la vuelta, de espaldas al ábside, hacia la puerta por la que has entrado

El rosetón del Apocalipsis

Vidrieros anónimos que trabajaron en tiempos de Carlos VIII (reinó de 1483 a 1498) · Hacia 1485; limpiado en 2014–2015 · Vidriera en tracería de piedra flamígera, 9 metros de ancho, 87 paneles

Fíjate en

  • El centro del rosetón: Cristo en el trono, con una espada que le sale de la boca y san Juan a sus pies.
  • Justo debajo, un jinete blanco que sale de las fauces de un dragón, y un jinete con una balanza: el hambre.
  • La letra K coronada, por Karolus, Carlos VIII, en uno de los medallones de abajo a la izquierda.
  • El cambio de color: amarillo y verde en el rosetón, cuando todas las demás vidrieras son rojas y azules.
Transcripción (2:34)

Antes de bajar, date la vuelta. Has entrado por debajo sin verlo: el rosetón del Apocalipsis, de nueve metros de ancho, que llena el muro oeste por encima de la puerta.

Es más de dos siglos más joven que todo lo demás aquí arriba. El primer rosetón, del siglo XIII, contaba la misma historia, pero hacia 1485, en tiempos de Carlos VIII, lo sustituyó este, y los constructores eligieron el estilo de su propia época, el gótico flamígero, con la piedra retorciéndose en llamas. Carlos dejó su firma. Busca en los medallones de abajo a la izquierda una letra K coronada, por Karolus, su nombre en latín.

También cambió el color. En el resto de la capilla el vidrio es rojo y azul. Aquí es amarillo y verde, porque en el siglo XV los vidrieros ya tenían el amarillo de plata, un compuesto de plata que al cocerse penetra en el vidrio, lo tiñe de amarillo y les permitía pintar sombras y detalles finos directamente sobre él. Además, el rosetón ha envejecido bien. De sus ochenta y siete paneles, solo nueve tuvieron que restaurarse en el siglo XIX, y se limpió en 2014 y 2015.

Ahora lee el centro. En el corazón del rosetón, Cristo está sentado en el trono con una espada que le sale de la boca, y san Juan, que es quien tiene la visión, está a sus pies. Justo debajo hay dos de los cuatro jinetes: a la izquierda, un jinete blanco que irrumpe desde la boca de un dragón y al que la descripción oficial identifica con la muerte, y a la derecha, un jinete que sostiene una balanza, el hambre. La colocación no es casual. El fin de los tiempos está aquí, al oeste, frente a la Pasión de la vidriera del este que acabas de mirar.

Una vidriera más, la última del lado sur, a tu izquierda mirando al rosetón. Es la única de la capilla que no cuenta ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento, sino el carácter sagrado de la dinastía real: las reliquias, desde que santa Elena encontró la Vera Cruz hasta que llegaron a este edificio. En uno de sus medallones, dos hombres caminan descalzos llevando la Corona de Espinas en unas andas, bajo un velo. Son Luis IX y su hermano Roberto de Artois. La capilla se consagró el 26 de abril de 1248, y ese agosto Luis partió a la cruzada, dejando atrás una vidriera en la que ya se le veía traer la corona a casa.

Guía independiente · Chiaro

Apunta con Chiaro a lo que quieras de la Sainte-Chapelle.

Cinco paradas no pueden recorrer contigo 1.113 paneles de vidrio. Enfoca con el móvil un solo medallón, un capitel tallado o un castillo en el borde de una vidriera, y Chiaro te dice a qué libro de la Biblia pertenece, quién aparece y por qué está ahí, mientras tu cuello aguante.

¿En qué vidriera sale san Luis?¿Por qué el rosetón es amarillo y verde?¿Dónde está hoy la Corona de Espinas?

Antes de ir

01

Cómo llegar

10, boulevard du Palais, 75001 París, en pleno centro de la Île de la Cité. La capilla está dentro del Palacio de Justicia, así que se entra por el acceso de visitantes del bulevar, tras un control de seguridad estricto con escáneres de rayos X; el patio delante de la fachada oeste queda al otro lado.

RER B o C hasta Saint-Michel. Metro línea 4 hasta Cité, o líneas 1, 7, 11 y 14 hasta Châtelet. Autobuses 21, 24, 27, 38, 58, 81, 85 y 96; por motivos de seguridad, a veces no se da servicio en la parada Palais de Justice.

02

Entradas y acceso

  • Reserva una franja horaria antes de ir, incluso con entrada gratuita: también deben reservar los niños, los menores de 25 años y quienes tengan un pase de museos. Llega a la hora de la reserva y no antes; la entrada está garantizada en los treinta minutos siguientes a tu franja, y las entradas no se pueden cambiar ni devolver.
  • No lleves cuchillos, tijeras, botellas de vidrio, aerosoles, cascos de moto, patinetes y bolsas grandes. Esto es un tribunal: no hay consigna, y lo que se requisa en el control no se devuelve. Los cochecitos tienen que plegarse lo bastante para pasar por el escáner de rayos X y no pueden subir a la capilla alta.
  • Abre de 9:00 a 19:00 del 1 de abril al 30 de septiembre y de 9:00 a 17:00 del 1 de octubre al 31 de marzo, con último acceso media hora antes del cierre; cierra el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre.
  • Los fines de semana y festivos no hay agua ni aseos una vez pasado el control de seguridad. En la acera de enfrente hay una fuente de agua potable. Además, está en marcha un largo programa de restauración, así que algún tramo de vidrieras puede estar tapado por andamios, dentro o fuera; la capilla sigue abriendo en su horario habitual.
Entradas oficiales →
03

La audioguía oficial

La audioguía oficial se alquila por un precio módico, que se paga allí mismo, en varios idiomas, entre ellos el inglés. Hay una visita guiada en francés, de unos cuarenta y cinco minutos, todos los días a las 11:00 y a las 15:00 si hay guía disponible, sin coste añadido a la entrada, y documentos de visita impresos en once idiomas. La web oficial recomienda además una app sobre las vidrieras hecha con el apoyo del Centre des monuments nationaux, que identifica las escenas de las ventanas. Nada de eso es un paseo narrado, y esta página sí lo es: cinco puntos de la acera al rosetón, cada uno con su guion completo impreso bajo el reproductor para quien prefiera leer en una capilla en lugar de escuchar.

Sitio oficial →

Preguntas

¿Hay una audioguía gratuita de la Sainte-Chapelle?

Sin aparato que alquilar: las cinco paradas de esta página van del bulevar al rosetón, gratis, en el móvil que llevas en el bolsillo. La opción oficial gratuita es la visita guiada diaria en francés, que no cuesta nada aparte de la entrada; la audioguía oficial se alquila allí mismo por un precio módico. Las vidrieras guardan mucho más de lo que abarca cualquier visita, y la app de Chiaro te narra el panel que fotografíes, sea cual sea.

¿Puedo escuchar la audioguía de la Sainte-Chapelle sin entrada?

La primera parada, sí: se escucha en la acera del boulevard du Palais, mirando la aguja sobre el tejado de los juzgados. Las otras cuatro están pasado el control de seguridad y necesitan entrada y franja horaria: 22 euros para un adulto de fuera del Espacio Económico Europeo y 16 euros para ciudadanos y residentes del EEE, o 30 y 23 euros combinada con la Conciergerie. Los menores de 18 años, y los ciudadanos de la UE y residentes en Francia de 18 a 25 años, entran gratis, pero igualmente tienen que reservar franja.

¿Cuánto cuesta la audioguía oficial de la Sainte-Chapelle?

Un precio módico, que se paga allí mismo, y está disponible en varios idiomas, entre ellos el inglés. La visita guiada oficial en francés es gratuita con la entrada, todos los días a las 11:00 y a las 15:00 si hay guía disponible, y dura unos cuarenta y cinco minutos.

¿Qué días cierra la Sainte-Chapelle?

Solo tres días al año: el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. El resto de los días se puede entrar desde las 9:00, hasta las 19:00 entre el 1 de abril y el 30 de septiembre y hasta las 17:00 entre el 1 de octubre y el 31 de marzo, y los últimos visitantes pasan treinta minutos antes. El primer domingo de enero, febrero, marzo, noviembre y diciembre la entrada es gratuita y no se puede reservar.

¿Por qué hay un control de seguridad para visitar la Sainte-Chapelle?

Porque la capilla está dentro del Palacio de Justicia, los juzgados de París, y sigue sus normas de seguridad. Los controles son estrictos y llevan tiempo, no se admiten objetos cortantes, por pequeños que sean, ni ningún envase de vidrio, y no hay dónde dejarlos, así que prepara la bolsa como para coger un avión. La policía también puede hacer controles de identidad en los alrededores del edificio.

¿Se puede llegar a la capilla alta de la Sainte-Chapelle sin escaleras?

Lo habitual es subir por una estrecha escalera de torre de treinta y tres escalones, y bajar por la misma. Los visitantes con movilidad reducida pueden subir en ascensor, acompañados por un empleado; pregunta en la entrada. La entrada es gratuita para visitantes con discapacidad y un acompañante, presentando la acreditación.

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