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Empire State Building · Nueva York · Guía independiente

Audioguía del Empire State Building,
cinco paradas, gratis.

Cinco relatos que puedes empezar en la calle, a sus pies, cuentan cómo se levantó en 410 días una torre de 1454 pies con aguja y antena incluidas; para todo lo demás que tengas a la vista, basta una foto y sigue Chiaro.

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Creado por Chiaro. Sin vinculación con el Empire State Building.

9:41

La torre desde Herald Square

Empire State Building, Nueva York

0:00 2:56
Parada 1 de 5

Las cinco paradas · 15 minutos de audio

Cinco paradas, un recorrido,
en el orden en que las verás.

Desde Herald Square, a un paseo corto al oeste de la torre, se ve la silueta entera enmarcada entre dos edificios más antiguos, y en esa acera empieza la audioguía del Empire State Building: un recorrido autoguiado de cinco paradas. Desde allí se camina hacia el este por la calle 34 hasta la entrada de visitantes del número 20, donde la segunda parada trata del muro que se alza sobre tu cabeza; luego se sube, pasando por las exposiciones de los pisos 2 y 80, hasta la terraza al aire libre del piso 86, que reúne dos paradas, la vista hacia el sur y el mástil que tienes encima; y se termina otra vez a pie de calle, cuando el vestíbulo te deja salir a la Quinta Avenida, ante la entrada de las águilas. Tres de las cinco están en aceras públicas y no cuestan nada; las dos de arriba entran con la entrada general. Son diez minutos de audio en total; de Herald Square a la puerta hay cinco minutos a pie, y el propio edificio calcula al menos una hora para la visita de arriba.

Los datos prácticos de esta página salen de la web oficial del edificio, esbnyc.com, que gestiona Empire State Realty Trust, y la historia, de esas mismas páginas y de Wikipedia. Las revisamos el 26 de septiembre de 2026 y guardamos cada dato junto a la frase exacta en la que se apoya, de modo que si algo cambia allí, lo vemos aquí. Los horarios se publican por tramos de fechas que varían con la estación, y el precio de las entradas depende del día y de la franja horaria, así que mira las páginas oficiales para la fecha que te interese. Dentro del edificio, el personal y los avisos expuestos mandan sobre esta página; si te dicen algo que aquí está mal, escríbenos y lo corregiremos.

Parada 1 de 5 · Herald Square, donde Broadway cruza la Sexta Avenida a la altura de la calle 34, mirando al sureste, hacia la torre; vía pública, sin entrada

La torre desde Herald Square

William F. Lamb (1883–1952), del estudio de arquitectura Shreve, Lamb & Harmon; construido por Starrett Brothers and Eken por encargo de Empire State Inc. · Construido entre el 17 de marzo de 1930 y el 1 de mayo de 1931 · Estructura de acero revestida de piedra caliza de Indiana y granito; 1454 pies (443 m) de altura con la aguja y la antena, 1250 pies (380 m) hasta la azotea del piso 102

Fíjate en

  • Los escalonamientos de la silueta. El fuste se retranquea varias veces al subir, y cada escalón coincide con lo alto de una batería de ascensores: la ley urbanística exigía retranqueos y Lamb hizo de ellos el diseño.
  • El mástil de la coronación. Fue el último cambio de los planos, en diciembre de 1929, pensado para asegurarse de superar al Chrysler Building.
  • El color. Ese tono claro, algo dorado, es la piedra caliza de Indiana que reviste toda la torre.
Transcripción (2:56)

Desde Herald Square, mira al sureste, al hueco que dejan los dos edificios más antiguos de la esquina de enfrente, y verás la torre entera enmarcada como en un decorado de teatro. A esta distancia se lee como una sola forma: una base ancha, un fuste alto, una serie de escalones que se estrechan hacia arriba y el mástil plantado en lo más alto.

Esos escalones no son adorno. La ley urbanística de Nueva York de 1916 obligaba a los edificios altos a retranquearse a medida que subían, para que la luz del día siguiera llegando a la calle. El arquitecto, William Lamb, del estudio Shreve, Lamb and Harmon, convirtió la norma en el diseño. La base ocupa todo el solar durante cinco pisos; después la torre se retira sesenta pies por cada lado, y vuelve a estrecharse en los pisos 21, 25, 30, 72, 81 y 85. Cada escalón coincide con el final de una batería de ascensores. Lamb pensó el edificio de arriba abajo, y de ahí sale esa forma de lápiz.

Se diseñó con prisas y en plena pelea. Cuando empezaron las obras, el 40 de Wall Street y el Chrysler Building competían por ser el más alto del mundo, y en octubre de 1929 el Chrysler sacó por el tejado una punta de acero de 185 pies para llegar a los 1046. El hombre que pagaba este, John Jakob Raskob, temía que el Chrysler le hiciera una jugada, como esconder una varilla en la aguja y sacarla en el último minuto. Así que en diciembre de 1929 los planos cambiaron una última vez. Se añadió una coronación metálica de dieciséis pisos y, encima, un mástil para dirigibles. El diseño se había modificado ya quince veces, y la versión final fue, con mucha diferencia, el edificio más alto del mundo: hoy mide 1454 pies hasta la punta, con aguja y antena, y 1250 hasta la azotea del piso 102.

Lo que todavía cuesta creer son los plazos. En el solar estaba el antiguo hotel Waldorf-Astoria, que cerró en mayo de 1929. La demolición empezó el uno de octubre. Tres semanas más tarde, el crac de Wall Street desató la Gran Depresión, y Raskob se negó a cancelar el proyecto. El acero empezó a subir el diecisiete de marzo de 1930, y el edificio se inauguró el uno de mayo de 1931, un año y cuarenta y cinco días después, a un ritmo de unos cuatro pisos y medio por semana.

El premio a tanta velocidad fue un edificio vacío. El primer año solo se alquiló el veintitrés por ciento de las oficinas, los neoyorquinos lo rebautizaron como el Empty State Building, el edificio vacío, y no dio beneficios hasta principios de la década de 1950. Ahora camina hacia el este por la calle 34, en dirección a la torre, y fíjate en cómo la coronación desaparece detrás de la base a medida que te acercas.

Parada 2 de 5 · Calle 34 Oeste, entre la Quinta y la Sexta Avenida, en la acera frente a la entrada de visitantes del número 20, mirando hacia arriba en vertical

Los muros de caliza y acero sobre la calle 34 Oeste

William F. Lamb (1883–1952), de Shreve, Lamb & Harmon; estructura de acero montada por Starrett Brothers and Eken; caliza de la Indiana Limestone Company · Última viga de acero colocada el 19 de septiembre de 1930; edificio terminado en su estructura el 11 de abril de 1931; entrada de visitantes del número 20 abierta el 24 de agosto de 2018 · 200.000 pies cúbicos de caliza de Indiana y granito, 10 millones de ladrillos y 730 toneladas de aluminio y acero inoxidable; 6514 ventanas

Fíjate en

  • Las finas tiras metálicas que suben a cada lado de cada columna de ventanas. Son de acero al cromo-níquel y ahorraron a los constructores tener que colocar piedra alrededor de cada ventana.
  • Los paneles lisos entre las ventanas de un piso y las del siguiente: enjutas de aluminio fabricadas en serie, una de las grandes razones por las que se levantaron catorce pisos en diez días laborables.
  • Los marcos rojos de las ventanas. Cuando se sustituyeron las 6514 ventanas en el programa de modernización anunciado en 2009, los marcos nuevos recuperaron el rojo original del edificio.
Transcripción (2:54)

Ahora estás bajo la fachada norte, en la calle 34, y lo que toca es echar la cabeza bien atrás y seguir el muro hacia arriba. Las franjas claras son caliza de Indiana, la piedra que da al edificio su color rubio. Entre ellas suben las columnas de ventanas, y entre las ventanas hay dos detalles que vale la pena buscar desde aquí abajo.

Las finas tiras verticales que enmarcan cada columna de ventanas son de acero al cromo-níquel. Los paneles lisos entre las ventanas de un piso y las del siguiente son enjutas de aluminio. Las dos cosas servían para construir más rápido y más barato: con marcos de metal nadie tuvo que tallar y colocar piedra alrededor de seis mil quinientas ventanas, y con paneles de metal se ahorraron la trabazón de piedra entre un piso y otro. Según las cuentas del propio edificio, el exterior lleva 200.000 pies cúbicos de caliza y granito, diez millones de ladrillos y 730 toneladas de aluminio y acero inoxidable. Mira también los marcos de las ventanas. Son rojos. Cuando se cambiaron las 6514 ventanas en el programa de modernización anunciado en 2009, los marcos nuevos recuperaron el color original del edificio.

Casi todo lo que ves en este muro se fabricó en serie, y de ahí salió la velocidad. Los constructores, Starrett Brothers and Eken, lograron cuatro pisos y medio por semana, cuando el récord anterior para un edificio de esta altura era de tres y medio. En un tramo de diez días laborables levantaron catorce pisos. En el momento de más actividad trabajaban aquí más de 3500 personas, 3439 de ellas en un solo día de agosto de 1930. Muchos eran inmigrantes irlandeses e italianos, y había un grupo numeroso de montadores de acero mohawk de Kahnawake, cerca de Montreal. Oficialmente murieron cinco hombres.

La última viga de acero se colocó el diecinueve de septiembre de 1930, doce días antes de lo previsto. El edificio quedó terminado en su estructura el once de abril de 1931, y el exgobernador Al Smith clavó el último remache, que era de oro macizo.

Ahora cuenta hacia arriba, hasta el retranqueo del piso 81, y detente justo debajo, en los pisos 79 y 80. El veintiocho de julio de 1945, una mañana de niebla cerrada, un bombardero B-25 se estrelló contra esta cara norte exactamente a esa altura. Murieron catorce personas. Un motor atravesó el edificio de lado a lado y cayó sobre un tejado de la manzana siguiente; el otro se precipitó por el hueco de un ascensor. Una ascensorista, Betty Lou Oliver, cayó setenta y cinco pisos dentro de su cabina y sobrevivió. Dos días después, muchos pisos habían vuelto a abrir. La puerta que estás a punto de cruzar, en el número 20, es lo más reciente de esta historia: solo es la entrada de visitantes desde agosto de 2018.

Parada 3 de 5 · Mirador del piso 86 (86th Floor Observation Deck), en el paseo al aire libre, lado sur, mirando hacia el Bajo Manhattan

La terraza al aire libre del piso 86

William F. Lamb (1883–1952), de Shreve, Lamb & Harmon; la terraza se incorporó a los planos en noviembre de 1929 · Abierta en 1931; valla de seguridad de malla instalada en diciembre de 1947; rediseñada en 1979 · Paseo al aire libre alrededor del piso 86, a 1050 pies (320 m) sobre la calle

Fíjate en

  • La torre blanca del reloj, la Metropolitan Life Tower, hacia el sur y un poco a la izquierda. Fue el edificio más alto del mundo hasta 1913, y su propietario prestó el dinero para construir el edificio que ahora pisas.
  • El One World Trade Center en el horizonte, en la punta de Manhattan: la torre que en 2012 le quitó a este edificio el título del más alto de Nueva York.
  • El río Hudson a la derecha, con Nueva Jersey al otro lado. En un día despejado la vista alcanza seis estados.
Transcripción (2:58)

Rodea la terraza al aire libre hasta el lado sur, de cara a la punta de Manhattan, y deja que la vista se acostumbre a la distancia. Estás a 1050 pies sobre la calle y, según el propio edificio, en un día despejado se ven seis estados: Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut, Massachusetts y Delaware.

La terraza estaba en los planos desde noviembre de 1929, cuando se presentó el diseño con un mirador en la azotea del piso 86, a propósito más alto que el del Chrysler Building, en su piso 71. Los comienzos no fueron buenos. En el almuerzo de inauguración, aquí arriba, el uno de mayo de 1931, la niebla se tragó la vista, y según un testimonio la Estatua de la Libertad desapareció entre la bruma. Aun así, se pagó sola. En los años de la Depresión, con la mayoría de las oficinas de abajo vacías, la terraza ganó en su primer año más o menos lo mismo que los propietarios cobraban en alquileres.

Ahora mira hacia abajo y un poco a tu izquierda, y busca una torre blanca con la esfera de un reloj y el remate en punta. Es la Metropolitan Life Tower, en Madison Avenue con la calle 24, inspirada en el campanario de San Marcos de Venecia. Con sus 700 pies fue el edificio más alto del mundo desde 1909 hasta 1913. Y tiene otro motivo para que te fijes en ella. En diciembre de 1929, con la bolsa hecha pedazos, la aseguradora Metropolitan Life Insurance Company prestó a los propietarios de este edificio 27,5 millones de dólares para que pudieran empezar la obra. El rascacielos que tienes bajo los pies se pagó, en parte, con el dinero de la torre que estás mirando.

Sigue las avenidas hasta la punta de la isla, hasta la alta torre de cristal que se afila en el horizonte. Es el One World Trade Center. La Torre Norte original del World Trade Center le arrebató a este edificio el título del más alto del mundo el diecinueve de octubre de 1970. Tras los atentados del once de septiembre de 2001, el Empire State volvió a ser el más alto de Nueva York, hasta que el One World Trade Center lo superó en altura el treinta de abril de 2012. A su derecha está el Hudson, y Nueva Jersey al otro lado del agua.

La valla de malla que te rodea se instaló en diciembre de 1947, y la terraza ha tenido visitas extrañas. En julio de 1946, un año después del bombardero, un bimotor que nunca se identificó pasó rozándola. Y cada año desde 1978 llega hasta aquí a pie un pelotón de corredores, tras subir 1576 escalones desde el nivel de la calle, para la carrera Run-Up. El récord es del corredor australiano de escaleras Paul Crake, que en 2003 hizo la subida en nueve minutos y treinta y tres segundos.

Parada 4 de 5 · Mirador del piso 86 (86th Floor Observation Deck), en el paseo al aire libre, mirando en vertical hacia el mástil

El mástil de amarre, visto desde el piso 86

William F. Lamb (1883–1952), de Shreve, Lamb & Harmon; añadido por insistencia de John J. Raskob en diciembre de 1929 · Añadido a los planos en diciembre de 1929; coronado el 21 de noviembre de 1930; torre de emisión entre 1950 y 1953; restaurado entre 2019 y 2020 · Fuste hueco de acero de 158 pies (48 m) de altura sobre el piso 86, revestido de aluminio y con 480 ventanas, rematado por un pináculo de 203 pies (61,9 m)

Fíjate en

  • Los paneles de aluminio acanalado de los escalonamientos de la coronación. Se limpiaron y se cubrieron con pintura plateada durante la restauración de 2019 y 2020.
  • Las ventanas que rodean el fuste, 480 en total, todas sustituidas en 2015. En lo alto del fuste está el piso 102, la estación de atraque prevista para los dirigibles.
  • La antena de celosía de la cima, empezada en 1950 para que todas las cadenas de televisión de la ciudad pudieran emitir desde un mismo punto.
Transcripción (2:54)

Quédate en la terraza al aire libre, apoya la espalda en el parapeto y mira hacia arriba en vertical. Todo lo que tienes encima, la coronación escalonada de aluminio, el fuste ceñido de ventanas, la celosía de la cima, se añadió a última hora, y durante un tiempo fue motivo de burla.

Se incorporó en diciembre de 1929, cuando John Raskob quiso asegurarse de ganar al Chrysler Building, y se le dio una función para que nadie pudiera decir que era una simple aguja. Iba a ser un mástil de amarre para dirigibles. Hoy el plan parece ciencia ficción. Los pasajeros facturarían aquí abajo, en el piso 86. Un ascensor los subiría 167 pies por el interior hueco del mástil hasta una sala de espera en el piso 101. Desde allí subirían al 102 y pasarían a bordo de un dirigible amarrado al mástil a la altura de lo que sería un piso 106.

El viento no estaba de acuerdo. El propio edificio genera corrientes ascendentes, las rachas que cruzan Manhattan son imprevisibles, y un dirigible habría tenido que sujetarse solo por el morro mientras soltaba agua de lastre sobre las calles de abajo. El quince de septiembre de 1931, un pequeño dirigible de la Armada de Estados Unidos dio veinticinco vueltas alrededor del mástil con vientos de cuarenta y cinco millas por hora, intentó atracar, derramó su lastre y quedó a merced de los remolinos. Aquel casi desastre acabó con la idea, aunque más tarde un dirigible logró una única entrega de periódicos. Los críticos se lo pasaron en grande. George Shepard Chappell llamó al mástil un gesto ridículo, y Lewis Mumford, un aseo público para aves migratorias.

Lo que lo salvó fue la radiodifusión. El veintidós de diciembre de 1931, NBC y RCA empezaron a hacer emisiones experimentales de televisión desde una pequeña antena en lo alto del mástil. En 1934, Edwin Howard Armstrong probó aquí su nuevo sistema de FM, desde el primer transmisor de FM del mundo. En 1950 empezaron las obras de la alta celosía de la cima, para que todas las cadenas de televisión de la ciudad pudieran emitir desde un mismo punto, y según el edificio esa antena recibe unos veinticinco rayos al año. En marzo de 1933 ya era además una estrella de cine, cuando la película King Kong hizo trepar al gorila hasta lo alto de este edificio.

Fíjate ahora en los paneles de aluminio acanalado de los escalonamientos de la coronación. Se limpiaron y se cubrieron con pintura plateada entre 2019 y 2020. Las ventanas que rodean el fuste, 480 en total, se sustituyeron todas en 2015. Y el nivel acristalado en lo alto del fuste es el piso 102, la estación de atraque de dirigibles que nunca amarró ni uno solo, y adonde hoy la gente sube simplemente a mirar.

Parada 5 de 5 · Quinta Avenida, lado oeste, en la acera frente al número 350, entre las calles 33 y 34, donde sale el vestíbulo

La entrada de la Quinta Avenida, en el número 350

William F. Lamb (1883–1952), de Shreve, Lamb & Harmon; el techo del vestíbulo, tras las puertas, recreado entre 2007 y 2009 · 1931; vestíbulo restaurado en 2009 · Pilares de caliza rematados por águilas talladas en torno a tres juegos de puertas metálicas y un montante de triple altura; la base de cinco pisos ocupa todo el solar, con un retranqueo de 60 pies (18 m) sobre el quinto piso

Fíjate en

  • Las águilas talladas en lo alto de los pilares, a ambos lados de las puertas.
  • Las letras doradas EMPIRE STATE, encastradas en la caliza sobre la entrada.
  • La rejería geométrica de las tres puertas altas y del montante acristalado que las corona.
Transcripción (3:08)

Has bajado por el vestíbulo y has salido a la Quinta Avenida, y esta es la puerta principal en torno a la cual se diseñó todo el edificio. Acércate al borde de la acera, date la vuelta y mira hacia arriba. Tres juegos de puertas metálicas altas con rejas geométricas, encima un montante acristalado de triple altura, pilares acanalados de caliza a cada lado y, en lo alto de cada pilar, un águila tallada. Sobre la entrada, en mayúsculas doradas, las palabras Empire State.

El vestíbulo por el que acabas de pasar es la única parte del edificio cuya decoración cuenta una historia. Sobre sus puertas hay paneles de bronce dedicados a tres de los oficios que lo construyeron: la electricidad, la albañilería y la calefacción. El techo bajo el que has pasado es a la vez antiguo y nuevo. El mural art déco original, obra del artista Leif Neandross, era un firmamento de estrellas doradas, soles radiantes y engranajes. En la década de 1960 se pintó por encima y quedó oculto tras un falso techo. A partir de 2007, artistas e historiadores pasaron dos años recreándolo con pan de oro de 23 quilates y hoja de aluminio, y se descubrió el veintinueve de septiembre de 2009. Según el edificio, el trabajo llevó 20.000 horas, más que la construcción original de todo el rascacielos. El vestíbulo está protegido por sí solo como monumento de la ciudad desde 1981.

Ahora imagina esta manzana con otro edificio. Desde 1893 aquí estuvo el hotel Waldorf, abierto por William Waldorf Astor, y cuatro años después su primo John Jacob Astor IV abrió al lado el Astoria. Unidos, el Waldorf-Astoria sumaba 1300 habitaciones, el hotel más grande del mundo. Cuando lo derribaron en 1929, buena parte de él, granito y bronce incluidos, se arrojó al océano Atlántico frente a Sandy Hook, en Nueva Jersey. Un buen pedazo del hotel más lujoso de Nueva York descansa en el fondo del mar.

Lo que lo sustituyó ganó la medalla de oro de la Fifth Avenue Association al edificio mejor diseñado de los que se abrieron en la avenida en 1931. Y en algún lugar de la piedra hay una cápsula del tiempo. El diez de septiembre de 1930, Al Smith colocó la primera piedra, y dentro metieron el New York Times del día anterior, una pieza de cada moneda y cada billete que Estados Unidos acuñó e imprimió en 1930 y fotografías de las personas que levantaron el edificio.

Esta entrada, el número 350, es la puerta principal de los inquilinos, y el edificio es tan grande que tiene su propio código postal, el 10118. Antes de irte, vuelve a mirar hacia arriba, más allá de las águilas. La torre sale en vertical de la base justo sobre tu cabeza, y desde tan cerca solo se ve el primero de los retranqueos, sesenta pies hacia dentro desde el borde de la azotea que cubre el quinto piso.

Guía independiente · Chiaro

Apunta con Chiaro a cualquier cosa del Empire State Building.

La torre tiene ciento dos pisos y este recorrido solo pisa dos. Desde arriba, todo lo demás que ves sigue sin explicación: un depósito de agua de madera en una azotea allá abajo, un puente sobre el East River, una aguja de Midtown que no sabes nombrar. Hazle una foto a la que te intrigue y Chiaro te dice qué es, quién la construyó y qué historia tiene, y sigue contestando a todo lo que quieras preguntarle mientras bajas.

¿Qué edificio es ese de ahí abajo?¿Llegó a atracar aquí algún dirigible?¿Por qué la torre es escalonada?

Antes de ir

01

Cómo llegar

Los visitantes del mirador entran por el 20 West 34th Street, entre la Quinta y la Sexta Avenida; esa entrada es accesible en silla de ruedas. También se pueden comprar entradas en persona en la taquilla del 12 West 34th Street. La visita termina por el vestíbulo de la Quinta Avenida, en el 350 Fifth Avenue, en el lado oeste de la avenida, entre las calles 33 y 34.

Metro N, Q, R, W, B, D, F o M hasta 34th Street–Herald Square, a cinco minutos a pie de la entrada; 1, 2, 3, A, C o E hasta 34th Street–Penn Station, también a unos cinco minutos; 4, 5, 6 o 7 hasta Grand Central, a unos diez minutos.

02

Entradas y acceso

  • Toda visita requiere una reserva con hora para una fecha concreta, que se hace en la web del edificio o en la taquilla de la calle 34. Las entradas compradas en internet no se reembolsan. Los niños de 5 años o menos entran gratis acompañados de un adulto con entrada.
  • La entrada general incluye las exposiciones de los pisos 2 y 80 y la terraza al aire libre del piso 86, que es todo lo que necesitan las paradas tres y cuatro. El piso 102, cerrado y al que se sube en un ascensor de cristal desde el 86, es un suplemento y no forma parte de estas paradas. Los precios cambian según la fecha y la franja horaria, y a cada pedido se le suma un cargo de gestión, así que compáralos en la página oficial de entradas.
  • El edificio abre los 365 días del año, festivos incluidos, haga el tiempo que haga, y en invierno pone estufas en la terraza del piso 86. El horario cambia con la estación: la página oficial de horarios lo detalla por fechas, junto con la hora a la que se cierra la puerta de entrada y la de los últimos ascensores de subida.
Entradas oficiales →
03

La audioguía oficial

Las páginas de visita y de entradas del edificio no incluyen ninguna audioguía, y la aplicación oficial gratuita Observatory Experience App, que lanzó en 2016, ya no está en las tiendas de aplicaciones. Lo que ofrece en su lugar es el All Access Tour, que se vende como entrada prémium: un guía del propio equipo de ESB Ambassadors del edificio lleva a un grupo privado de hasta siete personas por una entrada VIP, sin hacer las colas, hasta los pisos 86 y 102, durante dos o tres horas. Estos cinco relatos son la alternativa autoguiada, sin coste alguno, y el primero, el segundo y el último se escuchan en la acera, antes de entrar y después de salir.

Sitio oficial →

Preguntas

¿Hay una audioguía gratuita del Empire State Building?

Gratis, sí: cinco relatos grabados que van de Herald Square a las puertas de la Quinta Avenida. El propio edificio no ofrece ahora ninguna audioguía; su opción guiada es el All Access Tour, de pago. Para lo que no cubren los cinco relatos, Chiaro puede contarte cualquier cosa a la que apuntes con la cámara.

¿Puedo escuchar la audioguía del Empire State Building sin entrada?

Sí, tres de las cinco paradas. Herald Square, el muro sobre la calle 34 Oeste y la entrada de la Quinta Avenida están en aceras públicas. La terraza y el mástil se escuchan en el piso 86, que exige una reserva con hora; la entrada general te lleva hasta allí.

¿Cuánto cuesta la audioguía oficial del Empire State Building?

Ahora mismo no existe, y la antigua aplicación oficial ya no está en las tiendas de aplicaciones. La opción guiada del edificio es el All Access Tour, una entrada prémium con un ESB Ambassador como guía, grupos privados de hasta siete personas y acceso sin colas a los pisos 86 y 102. El precio actual figura en las páginas de entradas de la web.

¿Necesito el suplemento del piso 102 para esta guía?

No. Las dos paradas de arriba están en el piso 86, al aire libre, que va incluido en la entrada general. El piso 102 es un mirador cerrado con ventanales de suelo a techo, al que se sube en un ascensor de cristal desde el 86 y que se vende como suplemento.

¿Abre el Empire State Building todos los días?

Sí: los 365 días del año, llueva o haga sol, festivos incluidos. El horario cambia según la temporada y aparece por fechas en la página de horarios del edificio, que indica también la hora de los últimos ascensores de subida de cada noche.

¿Dónde empieza el recorrido por el Empire State Building?

En Herald Square, donde Broadway cruza la Sexta Avenida a la altura de la calle 34, junto a la estación de metro de las líneas N, Q, R, W, B, D, F y M. Desde allí se ve la torre enmarcada, y la entrada de visitantes del 20 West 34th Street queda a cinco minutos a pie hacia el este.

Más audioguías

Creado por Chiaro. Sin vinculación con el Empire State Building.